miércoles, 10 de julio de 2013

La semilla del crecimiento

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Como habréis leído, en más de una ocasión, la metodología del coaching se aplica mediante procesos, es decir, varias sesiones en las que tú actúas como protagonista y el entrenador (coach) te acompaña, poniendo luz en aquellas zonas que no podemos ver de nosotros mismos, al tiempo que realizando esas preguntas que impactan para una mayor fluidez y reflexión fuera de la zona de confort.
Cada proceso es único. La vida es un proceso de crecimiento. Sólo dejamos de crecer cuando nuestras células se rinden y acaba nuestro formato físico. Aun cuando client@s, al cabo de un tiempo, vuelven a contratar un nuevo proceso de coaching, aunque sólo sea a modo de ITV (lo hacemos con objetos materiales, cómo no con nosotros!), aceptando que somos seres en construcción, hay momentos en los que notamos, nos notamos en cambios. Puede parecerse a un vértigo, a estar en una plataforma móvil,… esa inseguridad es tan sólo que estamos moviéndonos, conociéndonos, transformándonos en nuestra mejor versión.
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Muchas veces comento, a modo de metáfora, que ya no nos caben aquellos atuendos (vestidos, pantalones, faldas,…) que llevábamos de peques, ni llevamos el chupete, ni vamos con pañales. Ahora “tocan” otras cosas, que vemos muy naturales y normales. ¿Te has preguntado el por qué las vemos naturales? ¿Son cambios, no? Te invito a que plantees la posibilidad de que fueron cambios aceptados, acompañados, fluidos y con una sonrisa hacia el crecimiento. “Voy creciendo” J
Resguardando la identidad de un cliente de coaching personal, os comparto, en esencia, la ternura del crecimiento, desde un e-mail intercambiado entre sesiones.
Imagen: www.JamesBrowne.net
“Buenos días preciosa,
Quisiera compartir contigo una duda que me asalta con mucha fuerza durante estos últimos días. Creo que algo está fallando en mi proceso de aprendizaje, te explico...Si bien es cierto que internamente estoy viviendo la época más tranquila de mi vida, en cuanto a mis relaciones externas, no puedo decir lo mismo.
Me siento fuera de lugar, parece que no sepa cómo relacionarme, cuando antes era mi especialidad, jaja...Estoy extraña!!! y esa extrañeza me hace sentir mal y hace que mi inseguridad aumente.
Es verdad que, como tú dices, tengo las herramientas pero no sé cuál tengo que utilizar. Gracias por tu ayuda”

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“Hola Xxxxx, todo es muy sencillo.
Estás en un proceso auténtico de cambio, no estás fingiendo. Ya no se trata de coger aquél patrón de comportamiento para según qué grupos, para gustarles. Ahora se trata de ser tú. Muchas veces te verás fuera de lugar, extraña, como poco espontánea. Incluso que parece que te sientas, exteriormente aburrida. Jajaja, porfa, no te fijes en esas externalidades, te aseguro que dejarán de irrumpir en tu sentir diario. Sigue adelante con todo, pues ya lo llevas dentro. Disfruta de la experimentación y aprendizaje de ti misma, te estás conociendo. Es como, si de repente, no supieras con quién estás. Eso es porque ya te observas, ya eres parte de ti. Siéntelo, reléelo. Es maravilloso, no te asustes. Tu falta de seguridad es la reacción de no continuar con el piloto automático, ahora ya eres responsable de tus actos. No requieras que todo sea tangible, recuerda que las emociones son indicadores. No te has de pelear con ellas. Ya sabes lo que cada una indica y que el mejor estado es la alegría, y que ésta se cuece con amor y humor.
Cada vez más vives coherentemente con tus valores, eso te lleva a la realización, pues nada está por encima, según tus modelos mentales (valores y creencias). Ya sabes detectar cuando algo te hace daño, te molesta o no te agrada, con lo que te pones tu bata de laboratorio (o uniforme, si prefieres) lo escuchas, lo anotas y lo llevas al consciente. Entonces eres tu propia maestra, pues lo puedes resolver, lo has llevado a tu modus operandi, y creces, sonríes y te sientes libre de ser como tú deseas ser y sentirte.
Continuamos cada instante de nuestras vidas lo más conscientes que somos capaces, a veces aún nos dejamos llevar. Piensa que es una amalgama de relaciones, situaciones, estados. No siempre es todo como lo habíamos previsto! Sin embargo, el verte a ti misma innovando y siento resiliente (crecer de las situaciones difíciles, es como un máster de vida!) hace que palpite el corazón lleno de bondad (sin la corona de madre Teresa!), si no de esas acciones que te llevan a una tremenda felicidad y bienestar. Ya recordarás que todo cuanto haces te regresa, lo habrás comprobado, y el hacer bien y hacerte bien no pasa desapercibido: bon-dad.
Cada sesión que compartimos, llevas más las riendas de aquello que vas aflorando de lo aprendido. Ante momentos desesperados, acude a esa realidad. En cuanto te serenas y coges aliento, surge esa sonrisa de que todo está bien, tan sólo aún no te los has explicado suficientemente a tu gusto. Giramos la cabeza, si es necesario 360º, hasta que sea ideal para nuestro momento.
En cuanto a que no sabes cuál herramienta tienes que utilizar, siéntate contigo misma y ponte en marcha. Eres creativa y muchas las has transformado a tu medida. Hazte un favor: redacta lo que sientes, lo relees y cuéntame cómo lo resuelves. Tan sólo has de observar cómo te sientes y qué palabras son menores que maravillosas. “
 
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He aquí la semilla que se inserta desde el coaching, llegando a un mayor autoconocimiento; minorizando las dudas y desencajes habituales, al vivir en un mismo entorno, y aceptando ese aliento fresco del crecimiento, dándote permiso y disfrutándolo. ¿Te atreves a continuar creciendo sin interrumpirte? 
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Tal vez sea momento de liberar peso y avanzar consciente con alegría y saboreando los pasos. Aprovecha las oportunidades que te vengan, ahora es tu momento, siempre!

viernes, 7 de junio de 2013

Saltar de la teoría a la práctica.



Eres responsable de tu propio cambio, tú eliges.

¿Por qué no funcionan, a muchos, libros tan potentes como El Secreto u otros muchos de auto-ayuda  Normalmente quedan cojos porque tenemos mucha resistencia natural al cambio. Realmente el cambio se presenta y queramos o no, sucede. Como no es a voluntad, nos posicionamos en negación y generamos resistencias.

En mi andadura profesional, como coach, he conocido a muchas personas que han llegado incluso a memorizar frases de algunos maravillosos libros, pero no las han podido insertar. Había tal incoherencia entre lo que decían y lo que hacían que les llevaba a un sufrimiento profundo. Vamos a solucionar esto.

Seguro que has oído hablar cientos de veces de la zona de confort, pero tal vez aún no hayas tenido la suficiente tenacidad como para dirigirte hacia tus propósitos sin detenerte, por algún obstáculo, antes de conseguirlo. Sientes que cada vez estás más cerca, pero por otra parte, tu frustración va minando tu motivación y cada vez necesitas más recursos para creer en tu proyecto. Sencillamente, de alguna manera repites algunos pasos, te suenan situaciones ya vividas en las que no lo lograste y te vienes abajo. Se parece a entrar en un laberinto sin salida o en un círculo vicioso.

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Si ves que se te hace muy cuesta arriba o que ya los has intentado demasiadas veces, desde el coaching, con la ayuda de un coach, te digo que ahora ya no estás solo o sola. Con un enfoque y acciones distintas puedes. Recuerda que un coach pone luz allá donde tu visión no alcanza, te ayuda a enfocar y situar la diana para que puedas acertar. ¿No crees que es complicado acertar en una diana móvil o que ni siquiera sabes dónde está? ¿Ves como no es tan complicado, una vez situados?  De ahí que luego venga el plan de acción, pero no antes!!!

Somos el resultado de nuestros modelos mentales: 1.-tus creencias  + 2.-tus valores.  

1.- La vida que deseas vivir se basa en tu sistema de creencias, aquello que has dado por cierto. Las creencias son las normas de tu vida. Son muy poderosas, constituyen tu realidad, por lo que, aquellas que ya no te sirven pueden ser muy limitadoras. Toma el ejemplo de cuando se creía que la tierra era plana, las limitaciones y miedos que esto provocaba, hasta que se desafió a esta creencia: con acción. Ahora imagina que crees que “puedes”. Esta creencia es verdadera, como todas, si crees que puedes. Pero seguirá siendo, para ti, una creencia verdadera si crees que no puedes. Siempre regirá en ti tu creencia, por mucho que los demás te digan, esa es tu realidad. Para desarmar una creencia, has de buscar otra superior que la desmonte, que pese más. Normalmente no nos cuestionamos, lo que nos impide el crecimiento. Aún recuerdo una vieja creencia implantada que se desmontó en su día: “Las chicas que beben vino se les ponen las tetas negras”, … seguro que recuerdas unas cuantas. Ahora nos puede sonar cómico, pero en su momento era nuestra realidad, sin embargo, en su día llegó el momento en que vimos que no era cierto, por lo tanto dejó de ser una creencia. Ya no nos lo creemos.

Foto: actiweb.es

2.- El conocimiento de tu escala de valores es imperativo, prioritario. Se trata de aquellas palabras que sintetizan lo que realmente es importante para ti. Aquellos términos que dan brillo a tu vida, sin los que tu motivación diaria se diluiría, al tiempo que te distinguen y marcan la diferencia. Tus valores determinan cómo reaccionas ante cualquier experiencia vital. Es el sistema operativo de tu cerebro. De ahí que sea tan importante que los observes y reconozcas, pues si vas en su pro vivirás auténticamente, de lo contrario te bloquearás e incluso puedes boicotearte, sin ser consciente de ello.

Cada vez comprobamos más lo que cuesta llevar a la práctica las mejores ideas. Habréis oído decir que un nuevo enfoque genera mejores resultados, al menos distintos,  pero este enfoque generalmente no puede llevarse a la práctica.

¿Qué es lo que falla entonces? ¿Por qué cuesta tanto hacer cosas distintas?

Tal vez estés pensando únicamente en que la respuesta sea salir del área de confort, es decir, aventurarte a lo no experimentado, lanzarte sin miedo. No está mal. Pero hay más. Si aplicamos el pensamiento sistémico, ampliamos mucho la perspectiva. Se parece al ejemplo que te he indicado antes sobre cuando creíamos que la tierra era plana. Nuestro entrenamiento mental es lineal, nos han educado e insertado ese formato plano: causa / efecto. ¿Te suena lo de que toda acción tiene una reacción o unas consecuencias? Bien, pues seguramente no siempre habrá sucedido lo mismo con una misma acción desde ti. Hay más ingredientes que lo determinan. Vivimos en una realidad compleja, con muchas interacciones que obviamos. Existen unas secuencias circulares, te expongo el caso de una tormenta, en la que distintos factores llegan a confluir para que suceda.

Lo que impide llevar a la práctica nuestros propósitos, objetivos, sueños, anhelos, ideas…son nuestros modelos mentales en uso. Tenemos imágenes internas muy arraigadas. De ahí que muchas personas vean verdaderos milagros tras un proceso de coaching. Es más, desde mi experiencia en coaching grupal, sin apenas esfuerzo (entrenamiento y ejercicios), soy testigo de grandes cambios, cambios conscientes que las mismas personas que van asistiendo a las sesiones mencionan y observan. Vienen con la libertad de asistir y la ilusión de la magia que se crea en cada encuentro. Momentos en que se comparte desde el respeto, el no juicio y la no crítica. El enfoque, por supuesto, es desde la metodología del coaching con perspectiva sistémica. La perspectiva sistémica es una disciplina para ver totalidades e interrelaciones entre las partes. Su esencia radica en ver interrelaciones en vez de secuencias lineales y procesos de cambio en vez de instantáneas.  Podemos ver totalidades y las interrelaciones entre sus partes.
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Es muy gráfica, para entenderlo, la metáfora sufí de los cuatro ciegos y el elefante: Unos ciegos encontraron un elefante, el primero, cogiéndose a una pierna dijo: “Es como una columna”; “Es una cosa grande, rugosa y larga como una alfombra” dijo el segundo mientras le tocaba la oreja; “No, es como un gran barril” decía otro tocándole la barriga. El último, cogiéndole la trompa gritó: “Yo tengo la verdad. Es un tubo recto y hueco”. Cada uno razonaba según lo que tocaba. Si cortamos un elefante en cuatro partes, no tenemos cuatro elefantes pequeños, tenemos un elefante muerto a trozos.

Poniendo la vista atrás, verás que no se trata de la falta de recursos, ni de la falta de motivación, ni siquiera de una falta de comprensión sistémica lo que te haya impedido que las mejores ideas y nuevos enfoques se hayan podido llevar a la práctica. Porque cuando sabes exactamente lo que quieres, el para qué y el por qué, hayas los recursos necesarios.

La clave para acelerar, además del proceso de cambio de creencias, para potenciarte y sacarte de ese estado circular en el que no se consiguen los resultados deseados,  reside en tu estado emocional. Aquí, el coaching, utiliza una de las herramientas de la PNL (Programación neurolingüística): el marco “actuar como sí”.
Una de las maneras de cambiar más rápidamente un estado es comportarse como si ya estuvieses en el estado que quieres cambiar. Cambiando el modelo fisiológico. Si quieres estar alegre, adopta la postura, la respiración, la relajación, los movimientos, el tono de voz… de cuando estás alegre, como si ya estuvieses alegre. Automáticamente cambiarás a este estado y también se modificarán tus representaciones internas. Estoy segura de que esto lo has hecho muchísimas veces: te has maquillado, te has esmerado con tu vestimenta, modelado la voz, tu mirada, la forma de caminar…es realmente genuino. Funciona.
¿De qué se trata?

El estado emocional es un manantial de recursos muy poderoso. Si eres dueño de tu estado emocional, serás tú quien dirija el timón, no tus emociones. Piensa que las emociones no dejan de ser reacciones inconscientes aprendidas, que en su momento, se forjaron como remedio eficaz de protección y defensa y quedaron bien archivadas en tu ego.
Hay estados emocionales potenciadores como el de la confianza, el del amor, el de la alegría, el de la tranquilidad, el de la seguridad interior, que movilizan nuestros recursos. Otros, que los disminuyen y hasta pueden anularlos, como el miedo, la angustia, la depresión, la tristeza, la confusión. Estos estados se producen, casi siempre, sin que los dirijamos conscientemente.
Tenemos la tendencia de accionar el piloto automático y saltarnos lo tan escuchado: “vive el aquí y ahora”; “sé consciente de tus actos”; “el mejor aprendizaje es tu auto-conocimiento”,… incluso a veces, para hacer una respiración consciente, nos hemos de ver en una situación caótica o sentirnos mareados.
Tu estado emocional puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso de nuestra conducta.

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¿Qué sucede?

Nuestro sistema se adecua más a la experiencia subjetiva que al contenido en sí. Estructuramos nuestras representaciones internas a través de nuestros sentidos. Seguramente te habrás dado cuenta de lo rápido que viajas entre tus emociones cuando, de pronto, te llega un olor o aroma. Más que intentando recordar.
Experimentamos la realidad en forma de sensaciones auditivas, visuales, de tacto, gustativas y olfativas. Cualquier situación guardada en nuestra mente se representa por medio de nuestros sentidos, son parte de nuestra experiencia. Sabemos que hay una interrelación entre las representaciones internas y la fisiología. A modo de ejemplo, tanto la metafísica como la Morfopsicología  lo defienden.  Si cambiamos las representaciones internas, cambia la fisiología y también a la inversa.
Repasando sobre lo expuesto, podemos conseguir nuestros propósitos y ver en el cambio una oportunidad versus una amenaza con estos sencillos pasos:

  •  Observando lo que ya no nos potencia en la parte de creencias de nuestros modelos mentales. Es decir diluir aquellas creencias limitadoras y creer en aquellas que sirvan a nuestro propósito. Que se adapten a nuestras necesidades.
  • Tener muy presentes nuestros valores. Irlos revisando y posicionando según nuestros roles, pues puede que cambien de orden/prioridad en nuestra vida personal, la familiar o la laboral.
  •  Llevar las riendas de nuestros estados emocionales. Vestirnos con el marco: “actuar como sí”, para generar rápidamente el estado más adecuado y conseguir o alcanzar lo que más nos importa.

Si te ha quedado alguna duda al respecto, aquí me tienes. Puedes escribir un comentario y lo resolvemos.


jueves, 9 de mayo de 2013

Palabras del alma

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Como muchos ya sabéis, disfruto, junto a los asistentes, de cada lunes y martes en las sesiones de coaching grupal, en Pueblo Nuevo (Barcelona).
Siempre hay regalo. Cuando nos vemos, iniciamos con un abrazo, conmigo y entre todas las personas. Es maravilloso, ese contacto donde la mente se pone en blanco y tan sólo priorizamos el sentir. A mí sigue emocionándome, me llena.
Son caras de ilusión, que llevan vivencias dibujadas por su rostro y cuerpo (un@s vienen encorvad@s, otr@s a saltos, otr@s arrastrando los piés, otr@s con el cuerpo echado hacia adelante,…), pero eligen intervenir en sus vidas, ser sus protagonistas y actores principales, no rendirse a las circunstancias, vivir a pleno pulmón, descubrir, descubrirse.
Vienen, dan y reciben. Compartimos muchas cosas, gracias a los pilares propuestos, ya desde un inicio: Respeto, no crítica y no juicio. Somos seres humanos, todos traemos nuestra experiencia, sin embargo, ninguna de las vivencias comentadas es calificada ni etiquetada, empatizamos, crecemos, aprehendemos de lo que, sin llevarlo preparado, surge allí. La invitación es, desde un tema que ofrezco documentado, siempre aportando herramientas vitales, esa provocación hacia una expansión y fluidez en intervenir con las propias opiniones, no siempre compartidas, lo que lleva a una mayor visión de los distintos modelos mentales (creencias + valores propios) y las consecuentes reflexiones para ese proceso de responsabilidad en el desarrollo constante. Palabras como “la culpa”, acciones como “la queja”, ya no se utilizan, vivimos una realidad auténtica, fuera de excusas en contra de nuestra conciencia de sí.

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Mis palabras que surgen del alma es, cuando nos comunicamos en grupo, lo que fluye, lo que sentimos, lo que experimentamos, lo que volcamos y vaciamos, cada uno en su medida, en sus circunstancias. Tod@s disponemos de distintas vivencias y momentos más o menos complicados. Al compartirlos, aumentamos la felicidad o bien disminuimos la tristeza y dureza con la que podemos interpretar nuestros avatares.
Gracias a estos encuentros, experimentamos límites anteriormente ni pensados, de apertura, de aceptación. L@s asistentes se tornan un ejemplo para muchos de coraje y acción. No dejan indiferente a su entorno. NOS VEMOS, observaremos que cada uno va cruzando sus propios desiertos. Se dan pasos agigantados. De verdad que me emociono. Esto es real y, al compartirlo, le damos valor y crece nuestra estima y confianza. Para mí es un honor disfrutar de esa complicidad y sincronía.
Hay una palabra en sánscrito que resume mi sentir hacia el grupo, que más bien sería llamado como equipo: NAMASTÉ (Tu alma honra mi alma). Mi labor es un porcentaje pequeño en el avance de cada quien. Si no se pone de cada uno, por intervenir, por recibir y ceder, el proceso sería estéril. Y esto se ha visto en otras personas que han iniciado el viaje y se han apeado en otra parada, no han continuado, en su cerrajón no han recibido ni actuado.

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La evolución de cada uno es voluntaria y personal. No es viable obligar a nadie. Eso ya lo hemos experimentado: socialmente, en la escuela,...
Amo profundamente el estado en que me eleva el coaching, desde la más sincera humildad y gratitud hacia quienes permiten ESTAR y RECIBIR.
Os quiero compañer@s de viaje!!!! Es aliento lo que recibo de vosotr@s. Un oxígeno tan puro que sigo apostando y salvando los obstáculos que, a veces, nuestra vida nos va colocando en pro de nuestra mejor aventura en la vida.
Sigue en marcha el proyecto para los jueves! Un fuerte abrazo J

jueves, 18 de abril de 2013

Salud, brindar por lo natural

Galán de noche
Lo natural es sentirse bien, ser feliz y vivir en un estado de salud óptimo. Cuando pasamos de nosotros mismos, en la forma que sea, viene nuestro “Pepito Grillo” para hablarnos, pues la sordera que llevamos hacia nosotros mismos, el no escucharnos, el no auto-relacionarnos, nos lleva a procesos dolorosos: relacionales (trabajo, pareja, hijos…), psíquicos (estrés, ansiedad, depresión…) y físicos (enfermedad, bajo tono muscular, deterioro…). Ah! Y no te apoyes en lo de la edad cronológica! Es fácil de verlo: observa cómo, con una misma edad, el aspecto externo difiere bastante de unos a otros!

Tender hacia lo natural es un proceso precioso, del que, con tanta información, nos solemos ir alejando! Vaya con las incoherencias…relájate, se trata de ir priorizando y haciendo caso a tu intuición, de aquello que para ti es y lo que aún no es. A cada paso nos vamos preparando, todo llega en su momento adecuado, pues, en verdad está a nuestro alcance, pero aún no lo vemos.
¿Qué nos aleja?
Miedos, miedos… tal vez el principal sea el de conocernos a nosotros mismos. Qué fácil nos resulta, a veces, vivir la vida de otros, me refiero a darles un consejo, una opinión de lo que tú harías en su caso. Y luego algo te sucede a ti! En lugar de fluir como lo harías con ese/a amig@, te bloqueas y creas una montaña enorme que, si te acercas, es una pequeña piedrita.
Justamente el coaching te acerca con curiosidad a tu interior. Esa curiosidad inocente de cuando éramos pequeños. Lejos de juicio y crítica y con mucho amor y humor. Después de todo, no debiera ser tan difícil dar esos pasos hacia nuestro auto-conocimiento, lo hacemos a diario con nuestros seres queridos: familia, compañeros y amigos. Es fabuloso descubrirte, con los detalles mencionados en negrita.


Aceptarte, adentrarte en tu propia luz
Aceptarte, perdonarte, sentirte… si no has llegado a este punto, que en realidad es un camino constante, pues evolucionamos, prueba un trocito del pastel. Verás cómo te sientes. ¿Te imaginas ser tu amigo incondicional??? A veces lo tan natural, lo tan sencillo, lo pasamos por alto, no lo tenemos en cuenta, pero insisto: prueba!!!...y si quieres lo compartes. Ni te imaginas lo importante que es compartir. Lo hacemos cada lunes y cada martes en Coaching & Drinks. También lo hacemos cuando estamos con personas de nuestra confianza. Aquellos logros los llevas a reconocimiento y auto-reconocimiento; la felicidad, al compartirla, la aumentas; los tránsitos dolorosos, los aminoras. Compartir es asomarte a esa zona media entre la de confort y la de pánico (o mágica, según lo gestiones): la de aprendizaje. Es vibracional, atraviesa nuestras células… ser conscientes de todo lo que manejamos en nuestra vida, cómo lo sentimos y cómo lo trasladamos. Cambia, todo cambia. Es sorprendente!

Una de las cosas que solemos dar por obvia, cuando la tenemos, es la salud. La cultura oriental fomenta el cuidarte y ser consciente de tu cuerpo, lo que se necesite en cada paso de tu vida. Por fortuna, la cultura occidental, poco a poco va cambiando. Aún está instalado en nuestro sistema visitar al médico cuando ya hemos enfermado. Esta tendencia provoca el uso de fármacos, los cuales, cuando leemos los prospectos, nos damos cuenta de que solventamos y complicamos en el mismo proceso: las contraindicaciones. Desde un punto de vista metafísico, en realidad, la enfermedad es el informador de aquellos procesos mentales que estamos sufriendo o mal-llevando. Me refiero a que no nos permiten la felicidad, a esos momentos repetitivos en los que nadamos en contra de nosotros mismos. Que, bajo unas creencias que ya no nos benefician y, muchas veces desconocemos, nos van alejando de nosotros mismos, sin saber el mal que nos infringimos. Una creencia trasladada, a modo de ejemplo, podría ser: preparo la comida con cariño para los míos y, si me llega, yo ya comeré, o voy picando a medida que la preparo y luego vuelvo a comer…Tal vez les resuene a algunas personas. El proceso es entendible, nos estamos cargando el funcionamiento del metabolismo, nos estamos quitando amor (los otros están antes). Si a esto añadimos la posibilidad del no reconocimiento de la labor desarrollada (la compra, la elaboración, tu tiempo empleado, saber los gustos de los comensales, y el post: organizar la vajilla, volver a dejar la cocina en plan “laboratorio” libre de grasas, en orden, eliminar olores…). Aquí podrían  intervenir, ciertos procesos de rabia, lo cual provoca intolerancias, afecciones de piel, malas digestiones, insomnio. Al margen de la gestión natural que suele efectuar: revolvernos hacia los demás, sin más que nuestro propio estado de “abuso”, sin ser conscientes que lo estamos propiciando nosotros mismos. De ahí la huida de la cocina y el éxito de muchas empresas de nueva apertura en el mundo de la restauración. (Proactividad empresarial resiliente!!)

Reflexión. Responsabilidad para uno mismo

La armonización y el equilibrio es lo más efectivo, pero es inocuo si no estamos presentes en nuestra vida. Con este sencillo ejemplo, podríamos observar todo un proceso celular destructivo, que se traduce en una alarma corporal, de mayor o menor intensidad: la enfermedad. Un simple dolor de cabeza ya nos indica que estamos lejos de nuestro bienestar emocional. Algún pensamiento anda por ahí boicoteando, en lugar de llevarnos a soluciones constructivas. Muchos autores y metodologías coinciden en que el 10% de nuestras situaciones nos las pone la vida, el universo…el resto, un 90%, es nuestra actitud ante ellas, el cómo las interpretamos y resolvemos.

Cambia mucho el sabor de boca si utilizamos la palabra reto a utilizar la palabra problema. Nuestra actitud, con la primera palabra nos ofrece resolver, coger aire y tomar acción. Con la palabra problema, el cuerpo se encoge, nos falta el aire y nos quedamos o bien parados y bloqueados o lo aumentamos o bien respondemos irascibles.
Una muy buena noticia, en el terreno de la salud, como paso intermedio y de acercamiento entre ambas culturas (oriental y occidental) es la fitoterapia: la ciencia dedicada a prevenir, aliviar o curar las enfermedades, mediante la utilización de las plantas medicinales y sus derivados.
Ya hace muchos años que la vengo utilizando, así como la homeopatía. Surgió en mi vida cuando fui madre y miré la forma más adecuada y sin contraindicaciones para esos pequeños seres que transforman tu vida: los hijos. Si es inocuo para ellos, que vienen limpios, imagínate los beneficios para nosotros, entre otros, tener plena conciencia de cómo nos comportamos con nuestro cuerpo. Es toda una tendencia, es quererse, es ser responsable. Es prevenir, estar presente, ser proactivo.
La noticia, totalmente revolucionaria en nuestro sistema sanitario, ha sucedido tras la firma de colaboración, entre Aboca y Semergen, para apoyar y difundir la fitoterapia en España, el pasado 5 de marzo’13 en la feria de Infarma.

Anécdota
Justamente, el verano pasado en un viaje a Zamora (vivo en Barcelona), la farmacéutica que me atendió me aconsejó, efusivamente, las cápsulas de Finocarbo, como producto 100% natural para la eliminación de gases. Tan sencillo como tener el tarro a mano y un poco de agua. Ya no sólo por estar de paso por la ciudad, el cambio de aguas, las excursiones, etc. sino que tenía clientela con tan buenos resultados que lo recomendaba por haber recibido sinceras felicitaciones. El aspecto, la presentación, las instrucciones e indicaciones que Aboca utiliza con sus productos sólo son comparables con la efectividad de los mismos.
Finocarbo. Aboca.

La misión de Aboca
“Aboca se funda en la plena conciencia de la estrecha unión entre la salud del ser humano y la del medio ambiente, para conseguir la salud de hoy sin comprometer de ningún modo la de mañana. Desde siempre, el hombre y las plantas viven en íntima relación, juntos fueron evolucionando y desarrollando sistemas complejos bajo la influencia del mismo contexto; por esta razón, las plantas medicinales son en la actualidad el remedio ideal para la salud y el bienestar del ser humano”.
Ya hace años que en Francia, se ha aceptado la homeopatía dentro del sistema de sanidad. Por fin llega a nosotros, la llamada “medicina alternativa”, con todos los beneficios que nos aporta.
Por parte de Semergen, considera que la fitoterapia es un área estratégica para el Médico de  Atención Primaria, que permite responder a necesidades de la salud tanto en la homeostasis como en la automedicación. Todo ventajas.
Gracias, AbocaSemergen!!
 

 

domingo, 14 de abril de 2013

Tomando el control de tu vida

En una de sus conferencias, Tony Robbins, nos muestra, mediante 3 pasos, cómo tomar el control de tu vida. Enfocándonos en ello.
Se trata de desarrollar una estrategia de planificación, para maximizar los resultados de tu vida, y maximizar tu sentimiento de logro y alegría. Ambos objetivos. Si te fijas, sin el segundo, el primero puede caer, no sostenerse en esa vibración que hace que las cosas sucedan. Aseguramos el tiro cuando nos implicamos y motivamos. Para ello, se consigue mucha energía midiendo, a pequeños pasos lo que vamos consiguiendo, a corto plazo. De esta manera se crea un circuito de retroalimentación, en el que, los mismos avances hacen el camino más llano, es decir, a medida que vemos resultados se nos hace menos costoso, pues entramos en contacto con una realidad de actividad, no de miedo y su amiga la postergación.


Para conseguirlo, hemos de cambiar nuestro enfoque; de la pregunta “¿Qué tengo que hacer?” pasaremos a la pregunta “¿Cuál es el resultado que quiero?” ¿Qué quiero? ¿Qué es lo más importante para mí? ¿Qué resultado estoy comprometido a lograr?

Para que cualquier objetivo, deseo o anhelo pueda consolidarse, es necesario potenciar nuestro valor compromiso, sin él nos alejaríamos y crearíamos boicot interno. Dicho de otra manera, nadaríamos en contra de nuestro fluir, de nuestra propia corriente. Aquella que, a modo de varita mágica, facilita que las cosas sucedan como si tuviéramos un duendecillo que nos va abriendo camino y llenando de eso que parecen “casualidades”. Todo un complot para que suceda lo que deseamos. Básicamente, estamos enfocando nuestra mente, por lo que lo que antes no percibíamos, ahora aparece ante nuestros ojos. Le estamos poniendo luz. Te muestro un ejemplo que lo puede ilustrar. Cuando oí por primera vez la palabra coaching, estaba tan entusiasmada por lo que me agradaba lo que llevaba tras de sí, que se lo conté a mi familia y amigos. Ese mismo día, comencé a ver la palabra coach por todas partes. Antes no lo había visto ni oído nunca. No soy aficionada del fútbol, pero en mi hogar sí que suelen verlo. Recuerdo que vi  COACH en un cartel y se refería a Frank Rijkaard. Al poco me fijé que estaba escrito en una furgoneta que llevaba años por el barrio donde vivo. Mirando los escaparates de El Corte Inglés, una marca de bolsos y zapatos también llevaba esa palabra como marca comercial. Mi esposo me llamó que lo había oído por la radio. En un helicóptero ondeaba una pancarta con esa palabra. Jajaja, era todo un descubrimiento que, sin embargo llevaba ahí mucho tiempo, pero que NO HABÍA VISTO ni oído jamás. Otro ejemplo, que he contrastado con otras personas, es ver por todas partes, de repente, mujeres embarazadas, en el momento en que tuve indicios de yo estarlo. Más adelante, me dijeron que podía tener gemelos por descendencia de segunda generación y, como setas, no paraba de ver aparecer cochecitos dobles de gemelos… seguro que algo así te habrá sucedido.



Con el sencillo cambio en la forma de hacerte la pregunta, va a cambiar completamente cómo respondes a las cosas en tu vida, porque va a cambiar el enfoque desde todo lo que llama tu atención, o de lo que tienes miedo, o que pueda darte placer en el momento, a lo que es más importante para ti.

Es importante tener en cuenta el cómo priorizamos. Ante cualquier tipo de duda, os acompaño este fantástico vídeo de Stephen R. Covey.


Los tres pasos que definen nuestro enfoque, a tener en cuenta:

1.       No Disciplina. Como dijo Raimon Samsó en uno de sus libros, disciplina es ser discípulo de tu objetivo.  Si no te disciplinas, ¿qué va a cambiar tu atención? Algo de lo que tememos, algo que nos produce dolor.

2.       Placer rápido. Un enemigo que captura nuestro enfoque para desviarnos de la atención: algo que nos da placer. ¿Sabes qué? Estoy tan estresado… Umm ese chocolate tiene una pinta!! O… Voy a tomar mi café allí, o mi súper café con nata. O eso, o lo otro… y me voy a escapar durante unos minutos. Porque el foco está en cómo sentirse bien. Cómo no sentirse mal.

3.       Interrupciones: las demandas de otra gente. ¿De dónde vienen hoy las demandas de otras personas? ¿Sólo cara a cara? Antes usábamos excusas.  Ah! Sé que están bajando por el ascensor así que voy por otro lado. Uy! Sé que va a comer ahora, así que iré en otro momento. ¿Cuántas personas han jugado a este tipo de juego en algún momento de sus vidas? “No quiero lidiar con eso ahora”, así que me cambio de lugar, para evitar demandas del estímulo externo. Actualmente, ya no funciona, no es suficiente. Te envían mensajes de texto, correos electrónicos,…están por todas partes. Hay varias oportunidades para que ocurra esto, como levantar el teléfono y llamarte. Y el teléfono está en tu bolsillo! Si no estás, te dejan mensaje de voz. Ya tienes otro trabajo, escuchar tu buzón de voz. Piensa en ello. Se trata de ladrones de tiempo. Así que hoy en día es muy difícil evitar las demandas. No necesariamente hay más demandas, estamos más accesibles a ellas.



“Y si no sabes lo que quieres, y si no sabes por qué es un deber alcanzar ese objetivo, si no tienes un plan, te puedo garantizar una cosa: vas a formar parte de los planes de los demás. Y te preguntas por qué estás estresado”. Tony Robbins desde Espai Coach.



domingo, 7 de abril de 2013

Cambiar o morir


 
Si miramos lo que sucede en nuestra sociedad desde hace algunas décadas, podemos ver que estamos sufriendo una lenta deriva a la cual nos estamos habituando.
No percibimos los sutiles cambios diarios en todo nuestro sistema (relacional, laboral, personal, de la salud, social…) Esto nos lleva a varias situaciones límite. Cuántos fracasos escolares, divorcios, cierres de negocio, despidos… vemos y tal vez vivimos en propia carne. Nos creemos que esto es una epidemia, o sencillamente nos adaptamos y no somos conscientes de lo que, con nuestra actitud propiciamos. Recuerda la zona da confort descrita en el artículo anterior y no caerás en la trampa.
Olivier Clerc (escritor y filósofo), mediante una metáfora, nos muestra muy claramente el estado de bloqueo en el que nos podemos sumir. De aquí la conciencia de adelantarnos a los acontecimientos, de estar presentes en el ahora con toda la sensibilidad y crecimiento interior que eso conlleva y las ganas de vivir una vida satisfactoria y feliz. Los proactivos son las personas resilientes que adquieren esta sensibilidad y no se quedan en la olla (cacerola), son los que crecen en las adversidades y las crisis constituyen su trampolín hacia el éxito.


Metáfora de la rana hervida.
“Imagínate una cacerola llena de agua fría, en la cual nada tranquilamente una ranita. Enciendes el fogón muy bajo, de manera que el agua se calienta lentamente. Poco a poco el agua se va entibiando y la ranita se encuentra a gusto y continúa dentro, sin oponer resistencia. La temperatura del agua sigue subiendo. Llega un punto en que el agua está caliente, más de lo que la ranita puede disfrutar, por lo que se siente un poco cansada, sin que esto le asuste ni alerte. Sigue subiendo la temperatura del agua y ya está verdaderamente caliente, por lo que la ranita comienza a encontrarlo desagradable, pero está muy debilitada, entonces soporta y no hace nada. Llega un punto en que la ranita termina cocinándose y muriendo, sin oponer resistencia, pues ya no le quedan fuerzas”.
Si la misma ranita hubiera estado metida directamente en el agua a 50 grados, con un golpe de sus patas inmediatamente habría saltado fuera de la cacerola.
Esto demuestra que, cuando un cambio viene de un modo suficientemente lento escapa a la conciencia, y no provoca, en la mayor parte de los casos ninguna reacción, ninguna oposición ninguna revuelta…
 
Dime qué cambios, por pequeños que sean, has iniciado voluntaria y conscientemente en pro de tu actual visión. Tal vez animes a otros y se forme una rueda móvil de satisfacción, muchos ya han iniciado y es fantástico. Puedes hacerlo a continuación, en los comentarios. Muchas gracias por el tiempo dedicado J

viernes, 5 de abril de 2013

Quejarse o moverse



Hay dichos que ya no funcionan, pues son temporales, como “la letra con sangre entra” (ahora ya sabemos que el aprendizaje está conexionando con el disfrute y la curiosidad) y otros atemporales, como “quien quiere algo, algo le cuesta”, y no me refiero en plan “palo”, sino a lo que ya cada vez se oye más, como es salir del área de confort. Aventurarse, probar. También está muy acertada para este propósito, de conseguir cambios y avances, la frase de Albert Einstein tan famosa; “No puedes solucionar un problema desde el mismo nivel de conciencia que lo creó”.
Este es el mensaje que nos trae la crisis existencial en la que nos vemos sumidos, aunque muchos sólo puedan ver la parte económica de la crisis, pues es una consecuencia de ella.
Os presento este fantástico vídeo donde se recrea estupendamente qué es el área de confort, los miedos y las oportunidades de probar y darnos permiso a realizar nuestros sueños. Mínimamente a soñar. Si soñamos, ya estamos más cerca de que suceda.

La queja no es más que un pretexto para no movernos, es como remar en contra corriente, gastamos energía y no avanzamos, incluso podemos hundirnos. Es una de las formas externas del miedo, de la parálisis, del bloqueo, del no agrado de lo que sucede. Entramos en un círculo vicioso y nos vamos dando la razón. Afrontamos las situaciones desde una parte victimista, retraída, no responsable ni activa. Mientras nos quejamos posicionamos la mente en el problema, cerramos la opción de ver soluciones, de ponernos en modo constructivo. Estamos perdiendo el tiempo en la anécdota y, muchas veces la solución es tan sencilla como un pequeño cambio de actitud. Desde el coaching, la pregunta que te activará es el “para qué”, el “porqué” sigue siendo darle vueltas al asunto con el mismo diálogo inicial. Sin embargo, con el “para qué” ya nos posicionamos en buscar soluciones.



David Bohm, físico cuántico, indica el renovar necesario para no quedarnos atascados ni estancados, como lo están muchas personas.  (Recordar cómo huele el agua encharcada, también cuando no nos gusta un asunto: esto no huele bien…).

D. Bohm, considera el pensar colectivo como un flujo. Lo representa como si fuese un arroyo continuo. “Los pensamientos son como hojas flotando en las aguas que lamen las orillas. Si recogemos las hojas y las experimentamos como pensamientos, creemos erróneamente que son nuestras porque no atinamos a ver el arroyo del pensar colectivo que las arrastra. Pero con el diálogo, podemos empezar a ver el arroyo que fluye entre las orillas”.
En Coaching & Drinks sucede este diálogo, fruto de la intervención de quienes asisten, colaboran con sus pensamientos y vivencias, y se cuestionan sus creencias limitadoras con las aportaciones de otros.

Un aliento para tus lunes

Atrévete a experimentar, sal de tu área de confort, tal vez te sorprendas de lo que más allá puedas conocer. Después de todo, la vida es para experimentar, ¿no? Siempre puedes volver a esa zona conocida y confortable, aunque ya no sea agradable, la tienes muy entrenada y conoces el camino. Ya has visto que entre el área de confort y la zona de pánico o mágica, está la de aprendizaje ¿Te lo vas a perder? Buen trayecto!

jueves, 4 de abril de 2013

Naranja completa


Hablamos mucho de la media naranja, de tener alguien al lado donde apoyarnos y poder cumplir, en la unión con nuestras expectativas y sueños, pero ¿realmente crees que funciona?
Muchos cuentos infantiles nos han llevado a estas premisas, a encontrar ellas o ellos al "salvador o salvadora" que los rescate, que suceda ese sueño, creado por uno.
Muchas veces lo digo: una relación es de dos, no es la suma de uno más uno. Es otra cosa, una realidad que se va construyendo día a día. Un aportar distinto de la naturaleza de cada uno. Es una energía alimentada por ambos. Somos seres interdependientes, pero individuales. Lo que me duele a mí, no te duele a ti, al menos físicamente.
Sí que recuerdo la anécdota que nos contaban (no sé si aún se lleva) del sufrimiento de los maridos cuando estábamos dando a luz, con el puro en la boca, los amigos alrededor y caminando por el pasillo de la sala de espera, o bien en la casa, cuando sucedía la asistencia a los partos con comadronas a domicilio. Jajaja, tal vez lo podían/mos creer!
Somos conscientes de que los tiempos cambian, pero parece que nuestra forma de pensar e interpretar las cosas se quede un poco todavía en el museo arqueológico o en una charca, no en el fluir de un rio.
Lo enfoca, a mi gusto, muy adecuadamente Bernardo Stamateas, psicoterapeuta familiar, teólogo y sexólogo, en un artículo publicado en La Contra de la Vanguardia el año pasado, donde, en una entrevista, realizada por Víctor M. Amela, nos habla de las emociones tóxicas y añade: "Emparéjate porque eres feliz, no para ser feliz".
Transcribo aquí la entrevista,


Qué es una emoción?
Lo que sientes en cada momento y situación.

¿Y una emoción tóxica?
No la dominas: te domina.

¿Puedo dominarlas?
Puedes elegir cómo sentirte en cada momento: ¡es sabiduría emocional!

¿Usted jamás grita o rompe cosas?
No.

¿No se enfada nunca?
Sí, ¡pero el enojo es terapéutico! Lo patológico es la conducta violenta. Yo dejo que el enojo llegue... y se largue, sin alterarme.

¿Cómo lo consigue?
Podría explotar, implotar... o hablar: "Esto me ha enojado", verbalizo, y lo comparto.

¿Y ya está?
¡Nos curamos hablando! Nos enfermamos aislados y nos curamos en compañía.

A veces quiero estar solo...
Que te escuchen te cura, pero que te escuchen bien, con los ojos: "¡Mírame!", le pides a alguien que quieres que te escuche.

Es cierto...
En el yo-tú dejamos de ser invisibles. Y lo importante aquí es el guioncito: ¡es lo que nos da existencia!

Deme un ejemplo de emoción tóxica.
Sentir miedo ante un león y salir corriendo es sano. Lo mismo ante un mosquito... es desproporcionado: ¡es un miedo... tóxico!

¿Qué aconseja?
Controlar los pensamientos. Si piensas "¡Tengo que gustar a todo el mundo!", acabarás ansioso y angustiado. Un pensamiento puede provocar mil muertos...

¿En qué está pensando?
"Este barco no lo hunde ni Dios", se pensó del Titanic. Y pusieron pocos botes salvavidas. ¡Las ideas tienen poder, pueden matan! Incluso el amor se tiñe de las ideas...

¿Existe el amor para toda la vida?
¿Qué idea acoges? Lo que hay en el mapa (mente) lo verás en el territorio (afuera).

La crisis: ¿empieza en el mapa?
Una sacudida nos conviene. A ver: tú mismo tienes que agendarte tu felicidad.

Enséñeme a agendar, si le place.
Resérvate tres momentos cada día para alguna felicidad: caminar, tomar algo con un amigo, contar unos chistes... ¡Como prioridad! Y si luego te queda tiempo..., trabaja.

Y si ese trabajo me da gusto, ¡ideal!
Indicio: si mientras trabajas sientes desvanecerse espacio y tiempo, ¡buena señal!

¿Algún consejo para conseguir trabajo y conservarlo?
Tener esto presente: te contratan por tus capacidades y te despiden por tu carácter.

¿Qué quiere decir?
¡Que el trato con los demás es determinante! Si tienes bien armonizadas tus emociones, eso se nota... y todos querrán tenerte cerca. ¡Fuera emociones tóxicas, pues!

¿La envidia, por ejemplo?
Si quiero lo que tienes tú (y quiero que tú lo pierdas), soy un envidioso.

¿Es muy grave? Todos hemos sentido envidia alguna vez...
Denota una mentalidad de escasez: crees que no hay para todos de eso que envidias.

¿Y cómo se derrota a la envidia?
Piensa que hay abundancia de todo, que hay de todo para todos... Y ya está. Más aún: piensa que si el otro tiene algo, es señal de que tú también lo vas a tener. ¡Piensa así!

Interesante.
¡Alégrate del bien del otro! A veces Dios regala bendiciones a los demás... para estudiar tu reacción: ¡si te alegras por el bien ajeno, lo atraes! Si te disgustas..., lo alejas.

Si te va bien, eso me beneficia.
Sí, pues nadie nos roba ninguna bendición. Y nadie llega a ningún sitio a solas: ¡Messi es buen jugador por el equipo en que juega!

Hábleme de otra emoción tóxica.
Los celos: miedo a que otro me robe lo que tengo... porque es alguien mejor que yo. Denota baja autoestima, claro. Otra cosa es la celotipia: ¡tengo la certeza de que mi pareja me engaña! Por eso la mato y me suicido.

¿Cómo limpiar emociones tan tóxicas?
Revalorizando tu capital interno.

¿Cómo se hace eso?
Todos mantenemos un diálogo interno con una hinchada: o bien lo hacemos como equipo local (y nos animan) o como visitante (y nos insultan). ¡Elige tú: sé el equipo local!

De acuerdo, símil comprendido.
Todas las batallas se ganan por anticipado... dentro del corazón. Lo determinante no es lo que otros te dicen desde fuera, sino lo que tú te dices desde dentro.

¿Seguro?
Fíjate: si te dicen que eres mal periodista, sólo te dolerá si tú crees lo mismo; pero si sabes que eres bueno, ¡no te afectará!

Hay quien siente que los demás están siempre faltándole al respeto.
Lo que tienes dentro lo escuchas fuera.

¿Cómo puedo vencer la ansiedad?
Piensa en lo peor que podría pasarte: ¿perder el trabajo?, ¿no tener para comer?, ¿morirte? Y búscale tres soluciones... ¡y respira!

¿Cuál es su agenda del bienestar?
Camino una hora cada día. Hablo. Hago lo que me gusta. Y planifico sueños, ilusiones.

¿Y cómo encaja aquí la pareja?
Tu felicidad no viene nunca del otro. Si pretendes hacer feliz al otro..., seréis infelices. Si pretendes que otro te haga feliz..., seréis infelices. ¡Nadie puede hacer feliz a nadie!

Qué panorama, ¿no?
Un panorama despejadísimo: tu felicidad o infelicidad es decisión tuya y sólo tuya. No te emparejes para ser feliz: emparéjate porque eres feliz. Y ama: mima al otro.