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domingo, 7 de enero de 2018

¿Dependiente o independiente?

Gaviota reflexionando ante el horizonte del mar

Ser independiente emocionalmente, en líneas generales, es dar respuesta a tus propias necesidades de afecto. Sin embargo, las personas con dificultad en hacer sus demandas y pedir; que buscan la aprobación de los demás; que les resulta difícil estar solos; que en estos momentos les falte motivación e iniciativa, están más declinados a la dependencia emocional. Sencillamente están más expuestos a la voluntad y acción desde los otros.

Beneficios que te aporta la independencia emocional

Imagen de tú eres quien decide lo alto que quieres volar
La sociedad nos expone muchas veces a la tendencia victimista, es más, a veces, parece que quien más se queja, más caso se le hace, o más atención se le presta. Aprender a reconocer tus propias necesidades afectivas para satisfacerlas sin esperar lo que venga de los demás te evitará muchas decepciones y chantajes emocionales. De esta manera podrás desarrollar una mejor autonomía afectiva, y ser dueñ@ de tus emociones, sentimientos, actitudes y acciones. Identificar si hay dependencia y darnos cuenta de dónde proviene nos ayudará a reconducirla para así disfrutar de relaciones más saludables.

La procedencia de las inseguridades afectivas

La dependencia emocional, ese apego, inicia en la infancia, una etapa muy importante y con gran repercusión en la vida adulta. Tanto que muchos de los problemas que un adulto puede tener en sus relaciones, sean éstas de pareja, de amistad o laborales, tienen su origen en esta etapa.
Te sonarán esas relaciones de “ni contigo, ni sin ti”? Lo podríamos denominar como
relaciones de pareja tóxica, con dependencia emocional, en las que están presentes una serie de conductas que afectan a las relaciones y, también, al bienestar de las personas.
Pareja abrazándose con dependencia emocional
“Ni contigo, ni sin ti mis penas tienen remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero”
-Anónimo-
Investigación de la procedencia de la dependencia afectiva
Un grupo de madres y sus bebés intervinieron en una investigación llevada a cabo por la psicóloga Mary Ainsworth. El estudio tuvo lugar en un entorno desconocido y se realizaron algunos ejercicios sobre situaciones diversas como, por ejemplo, que la madre dejase a su bebé solo en una habitación extraña. Se descubrió que aquellos bebés que tenían una relación de apego con su madre intentaban aferrarse a ella y que esta no se alejase de ellos. Si, con muchos esfuerzos, lo conseguía, se enfadaban mucho, pataleaban, gritaban y lloraban de una manera desconsolada.
Cuando la madre volvía, los niños buscaban de nuevo el contacto con ella, pero una parte de ellos arqueaba un poco la espalda como para mantener una determinada distancia. Es decir, estaban decepcionados y, sobre todo, desconfiaban y actuaban con el temor de que su madre volvería a abandonarlos. De hecho, tras la situación experimentada se resistían mucho a ser calmados.
Mamá con su hijita llorando por apego

El tipo de apego que esté presente en la infancia también lo estará en la vida adulta, aunque de otra forma y en otras circunstancias. Nuestro cerebro no percibe el paso del tiempo, sino las diferencias entre un estado actual y un estado anterior que todavía recuerdan.

Conclusiones sobre el apego infantil

La investigación arrojó luz sobre esas situaciones en la que una figura de apego, usualmente los padres, puede abandonar a la familia, pero después regresa al hogar. También, sobre los casos en los que el niño crece en un entorno donde los padres se alejan y retoman la relación repetidas veces. En algunos casos y, si la separación no se hace bien (con ansiedad por parte de los padres), esto provoca una inseguridad y un miedo al abandono que son las causas de los comportamientos de reaciones de dependencia y apego.

Estudio de caso: el deseo de estar continuamente con nuestra pareja
¿Te has visto en este caso o conoces de alguna pareja en este sistema?
Suceden frases como: “Ojalá trabajases en casa”, “me encuentro tan feliz cuando estás a mi lado”, “¡qué pena que tengas que irte a esa reunión!”. Estas y otras frases puede que las hayamos entonado o escuchado sin pararnos a pensar en ellas.
La persona con apegos afectivos en su infancia, si no lo ha superado en su adolescencia, puede que en su vida adulta desee que su pareja esté siempre con ella.
Pero esto lo lleva hasta tal extremo que si su pareja queda con sus amigos ella querrá estar ahí. Se convierten así en la típica pareja que lo hace todo juntos, como si fueran un pack. Pero, ¿qué sucede cuando no queda otra que hacer cosas por separado?
Pareja en la playa alejándose por dependencia emocional

La persona con este tipo de apego siente lo mismo que en su infancia. Un terrible abandono, la desconfianza de que su pareja no quiere pasar tiempo con ella y que, quizás, ya no la quiere tanto como antes. Todo esto son suposiciones que, desde nuestro punto de vista, son irracionales. No obstante, para esta persona son muy probables.

Quizás sus lloros, sus quejas, acompañándolas de la sentencia de que “ya no la quiere como antes” consigan que su pareja ponga una excusa para no asistir a la reunión. Sin embargo, aunque lo haga la persona con este apego se mostrará disgustada y enfadada: intentará que el otro se sienta culpable para asegurarse de que no vuelva a pasar. Rechazándolo y castigándolo, pero al mismo tiempo aferrándose a su presencia. Una contradicción presente desde la infancia.

Algunas relaciones disfuncionales son fruto de un apego inseguro construido en la infancia.

La inseguridad en las relaciones, el miedo al abandono y a la soledad, la dependencia emocional, encadenar unas relaciones con otras, el sufrimiento en el momento de amar son algunos ejemplos de las consecuencias que puede tener para una persona 
el hecho de haber desarrollado apego y no desarrollar su independencia emocional.

A veces, puede creer que se encuentra a personas que no la merecen. Sin embargo, no se da cuenta de que está repitiendo patrones de comportamiento que generan que una y otra vez sus relaciones terminen de la misma forma. Además, cuando esto sucede se confirma la creencia que tanto tiempo lleva arrastrando: la de que todo el mundo quiere abandonarla.

¿Qué significa "Ser una persona dependiente"?
Podemos afirmar que una persona es dependiente cuando no puede realizarse sin la acción o la intervención de otra persona. De esta manera, se sitúa bajo la autoridad de dicha persona. Entonces, la dependencia se sitúa a un nivel afectivo, porque su felicidad sólo puede ser completa si afecta o es afectada por otra persona. Observa la dificultad de relación de desapego entre padres/madres e hijos, que se suele confundir con autoridad o protección.
Caricatura de mujer en posición fetal con el mensaje de que no te olvides de quererte

¿Por qué nos volvemos dependientes?
Es muy sencillo; no nos queremos lo bastante. Nos falta autoestima y desarrollamos una imagen negativa de nosotros mismos.
Otro factor importante es no asumir nuestra responsabilidad, que hace que cada persona sea el propio creador de su vida. Al ignorar esta gran verdad, creímos, cuando éramos  jóvenes,  que  los  demás eran responsables de nuestra felicidad. Así pues, cuando no hay nadie para responder a nuestras necesidades afectivas, nos convertimos en personas carentes de afecto y con expectativas cara a los demás, situación sumamente desagradable e inconfortable para ambas partes.

Una vez observamos rasgos mayores o menores en nosotros a este respecto, es cuando podemos ponernos manos a la obra hacia nuestra independencia emocional bien sostenida y disfrutada. No olvidemos que la libertad adquiere este compromiso y responsabilidad para nosotros mismos. Si te sientes en la tesitura de no poder romper estos patrones de comportamiento, la aportación del coaching wingwave® puede resolverlo en 3/5 sesiones. Si te quedasen dudas, puedes realizar un comentario.

lunes, 17 de marzo de 2014

El apego y la libertad


Apego, dichoso apego.
La cultura europea, en la que he navegado e intento, cada vez más, ampliar mi visión, nos lleva a unos apegos sobre la materia, me refiero no sólo a “el tener”, sino también al poseer, de alguna manera a las personas  que “queremos”. Tal vez, cuando cambiamos al uso de la palabra “amar”, ya no hay tanto apego ni resistencia a la libertad propia y ajena. Amar sin propiedad, sin condiciones: amor incondicional. Amar a tu pareja por ser quién es, no distanciarse por el cómo se comporta, siempre y cuando nosotros mismos sepamos amarnos y poner, para ello, una actitud de respeto, con lo que se inicia ese boomerang. No estoy diciendo permitir hasta recibir lesión de cualquier índole. A veces, agarrados a unos patrones de pensamiento automatizados, no sabemos cambiar ese “chip” y somos nosotros mismos quienes invitamos a según qué situaciones.
Podemos observar en los animales y ellos lo hacen más fácil.


Nuestra relación con los hijos, esa pseudolibertad en la que “es mi hijo” conlleva a unas posturas, a veces de posesión, como si no fueran seres interdependientes, sino dependientes. En cierto aspecto una de las tareas de los padres, es protegerlos, pero no borrar su propio formato o esencia, moldearlos, no castrarlos, de manera que los hagamos dependientes de cualquier forma de expresión.  
Una forma de medir nuestra propia libertad, de aquello en lo que nos damos permiso a realizar, desde nuestro pensamiento, palabra y luego acción, es reflexionar y utilizar las neuronas espejo de aquello que permitimos o no permitimos a otros. Y, con otros, me refiero a cualquier ser de nuestro entorno, con mayor graduación con los que forman parte de nuestro círculo de influencia. Tanto cercanos como viviendo a kilómetros, pues ya sabemos que cada vez más, las distancias son virtuales. De ahí que surja la frase “la confianza da asco”, a veces, al confundir este linde de libertad, pretendemos imponer, muchas veces inconscientes de lo que estamos proyectando, y perdemos el respeto ajeno.


Cuando el apego es hacia un ser querido que ya no está en “modo terrenal”, duele, escuece, hace que nos distorsionemos internamente y que, de alguna manera, interrumpamos nuestro propósito diario: ser felices y aportar al mundo nuestra entera felicidad. Nos inunda la tristeza, una tristeza que, si bien es natural por ese cambio que nos indica una forma nueva de seguir viviendo, ese salir de nuestra zona conocida y aprender ahora a vivir sin esa presencia física del ser querido, aún nos aturde. De alguna manera, creemos que los necesitamos, que sin ellos no será nada igual. Es cierto lo segundo, sin embargo, en eso consiste el crecimiento y, cuando  somos pequeños y no estamos tan viralizados por condicionamientos, normas y miedos, vemos natural el crecer. Incluso, como así nos lo presentan y, bastantes lo solemos “comprar”, la información que recibimos, desde diferentes inputs es que entramos cada vez más en inteligencia y, por lo tanto, acopio de poder: “ya lo entenderás cuando seas mayor”, “entonces podrás opinar”,… y esas frases que traducimos a “me verán más”, “aún no me puedo mostrar como soy”,” voy a ver cómo me lo monto para ser importante hacia los otros”. Qué lástima, qué manera inconsciente de condicionar y, luego, condicionarnos nosotros mismos. O bien buscando la aprobación, el reconocimiento, el equilibrio entre lo justo y lo injusto, el qué dirán, el bailar con las quejas que vemos anunciar por otros y que ni siquiera estaban en nuestro campo visual. Nuevamente, todo nos lleva a la mayor razón del Ser, sentirnos amados. Ahora ya podemos ver la mejor versión de nosotros mismos: ser no es fingir ni justificar, sino amar sin traspasar el respeto propio y ajeno bajo la libertad de aceptarnos sin confundir con el libertinaje. Elegir, desde nuestra dignidad, a cada paso, nuestro comportamiento y actitud ante la vida. Remodelarnos según nuestros valores e ir cuestionando nuestras creencias limitadoras.
Si nos proponemos escucharnos, desde un diálogo interior totalmente libre de quejas y críticas, de manera que podamos tocar con nuestra esencia, nuestro máximo amor, eso es lo que ofreceremos externamente. Los apegos serán cada vez menos transgresores, más humildes y manejaremos una mayor capacidad de flexibilidad en la que nuestra experiencia se nutrirá de mucho más de lo que pudiéramos imaginar. Nada es totalmente tangible, todo pasa por nuestras reglas internas, todo es interpretado según las normas de nuestra vida, nuestros modelos mentales: valores y creencias. De ahí que cuando dialogamos con otras personas, podamos nutrirnos más, observando cómo para ellos la realidad no es igual a la nuestra. Por lo tanto, aquello que creemos tan sólido: “tener la razón”, ya no es tan importante ni frustrante. He ahí nuestra evolución, eso que recibimos y damos amplía nuestra experiencia, muchas veces, aun así,  hemos de “catar” por nuestra parte, eso que llamamos equivocarnos, tenemos el derecho a probar, a pesar de las experiencias vividas por otras personas. Otras veces, desde la empatía, ya tenemos suficiente.
Después de todo, la cultura es la traslación del saber ofrecido por muchos otros, con los que estamos en mayor o menor medida de acuerdo.


Retomando los pulmones del apego, ese constructo diario, y esa libertad última de saber vivir con uno mismo y ofrecer, sin esperar a que te ofrezcan, ni tampoco imponer, es uno de los caminos más dulces de llegar a un autoconocimiento placentero. Ya sabemos los valores intrínsecos al ser humano: el amor y la libertad. Por ellos se han generado milagros y matanzas, también por el poder. Damos vueltas y vueltas a lo largo de las generaciones con estos tres motivos por los que continuar sembrando y, de alguna manera, lo que decimos “luchando” por pertenecer a un mayor o menor grupo. Por ser visibles, importantes.
El amor lleva a la felicidad, si desatamos las barreras del amor, respiraremos y exhalaremos felicidad y amor. Esas barreras que aún sentimos de los seres queridos que ya no están en forma física las podemos transmutar con una sonrisa interior, de manera que, aunque ya no cohabiten en un mismo plano, notamos su presencia, entran en nuestros sueños, siguen ahí vivos en nuestra mente y corazón, son parte de nuestra alma, pero ahora ya sin los sufrimientos que acompañan a nuestra parte más material, nuestro necesario ego para poder tener ese acompañante del alma, nuestro cuerpo.

Doy gracias a todos los seres queridos que ya han partido y han volcado su amor en mis células, que, de la mejor manera que han sabido han compartido su bondad y templanza, su calor humano, sus vivencias.  El resto de momentos menos luminosos desde ellos mismos y así traducidos por mí, muchas veces sus miedos reflejados en palabras y actitudes, son diluidos.  Esa pequeña falta de luz, cuando estaban en esta vida es la que, desaparece en su recuerdo. De tener algo pendiente, siempre estamos a tiempo de hablar alma con alma, un nuevo diálogo interior y dejar en paz nuestro momento, pues ellos ya lo están. 

miércoles, 15 de enero de 2014

Diseña tu relación de pareja

Edición del artículo publicado en  www.tuacierto.com, ahora allí anulado


Diseña tu relación de pareja

Foto de internet
Foto de internet
Ese sentimiento de soledad, muchas veces pensamos que lo podríamos compensar hallando pareja. Salimos a la caza y no somos conscientes de realmente qué queremos.
En este caso, para evitar dificultades, propongo realizar un listado de las características que, en teoría, tendría que tener esa otra persona. Así seremos conscientes y nos facilitaremos el reconocerla, lejos de impulsos prácticos y de corto metraje. Es decir, cuando proyectamos en nuestra mente lo que sí queremos, es mucho más fácil hallarlo.
De la misma manera que hacemos con cualquier otro deseo: preparar el planing de un viaje, preparar las maletas, nuestro futuro, elegir el colegio para nuestros hijos, el traje que queremos llevar para cierta ocasión, preparar la colada, planear la comida... En la mayoría de las cuestiones, no nos parece raro el listar lo que queremos.
A continuación os comparto un relato de un ejercicio propuesto a un cliente en una de las sesiones de coaching de su proceso. La realización, por parte del cliente, del ejercicio es privada y goza del secreto profesional.

Antes de realizar el ejercicio, me presenta la siguiente duda:

No se si entiendo bien lo que quieres decir cuando dices: “definir lo que deseas encontrar al otro lado (persona), como espejo para que refleje ese amor que, sin la otra persona queda cojo y falto de emoción.”

…Hablan de almas gemelas, de la media naranja…Son esas partes que nos reflejan el sentimiento de “completos”. En sí ya lo somos, pero aquella esencia que nos “encanta, enamora,…” del otro es también nuestra, pero algo impide que surja al exterior. Requerimos de otro para que la revitalice, para sentirnos (valga la redundancia) completos. De ahí que las personas se vayan distanciando: ocurre que ya alcanzamos eso que necesitábamos de nosotros mismos, y seguimos buscando más realización en otra persona, según el crecimiento y momento que atravesamos. Si conseguimos el equilibrio, el respeto, la satisfacción diaria, la pareja entra en nuestros planes, si no es así, nos distanciamos. He ahí la complicidad, la complementación, el aprender de nosotros mismos (aquello que dicen conocerse, tolerarse, aceptarse…saber quién es esa persona cuya imagen aparece cuando nos miramos al espejo). La libertad, eso tan ansiado desde la prehistoria en la humanidad, es uno de los valores que todos apreciamos, seamos conscientes o no. El saberla manejar junto a otra persona, requiere ciertos alicientes que la permitan: compromiso, objetivos alineados, compensación, respeto, vernos y ver al otro como seres en construcción, mantener esa mirada de las riquezas que tiene el otro, asistir a su crecimiento sin perdernos el nuestro. Crear una relación entre 2 personas como un equipo, no como 2 rivales. Tener el coraje de escuchar, de parar el pensamiento y raciocinio, y avanzar hacia esa metacomunicación en la que ese gesto, esa mirada, esa mueca ya hable por nosotros y la recibamos sin pretender excusas, quejas ni lamentos. Una especie de desnudez, un acercamiento desde esa energía que caracteriza a la otra persona, una ternura digna de atravesar y atravesarnos. Sembrar la ilusión, emprender nuevos retos, saltar los obstáculos como alicientes de una vida conjunta en la que cada uno, al levantarse sigue apostando por la maravilla que es estar al lado del otro. Más allá de interpretaciones, de reclamaciones…auténtico. Ser conscientes de que no se trata de un encarcelamiento, que cada uno tiene su espacio, al tiempo que es agradable compartirlo, que puedes contar con el otro, que está ahí. Que la/lo quieres por él mismo, no por lo que podría ser, no por un acuerdo fruto de un desengaño. En esa libertad mencionada, desde un respeto y responsabilidad personal (ni colgarnos en el otro ni llevarlo a cuesta), el aspecto relacional es esencial. Somos seres interdependientes, cada persona requerimos de nuestro espacio, nuestro tiempo a solas, nuestras relaciones con otros (compañeros de trabajo, amigos, clientes, familiares), sin embargo el sentimiento de soledad nace desde uno mismo. A veces sucede que no sabemos estar con nosotros mismos, puede que incluso nos aburramos. Observa la esencia de lo que expone la lectura del libro “Mecanoscrit del segon origen” de Manuel de Pedrolo, la vida, sin nadie con quien compartirla no tiene sentido, es una forma de supervivencia limitada. Tienen medios materiales a su alcance, todo lo que puedan necesitar, sin embargo no lo pueden disfrutar, falta lo esencial. Tuve un primer contacto con ese libro cuando cursaba Bachillerato, luego lo retomé, y volví a saborear, cuando cursaron Bachiller mis hijos (uno y otro) y los profesores continuaban recomendándolo, como lectura obligada.
Cuando uno está bien consigo mismo, la presencia del otro es agradable, tenemos ganas de compartirlo, de revivirlo, de experimentarlo nuevamente con la energía del otro, con sus bendiciones (ben-diciones). Lo mismo sucede cuando tenemos momentos bajos, que, al compartirlos baja la intensidad del malestar. Sin embargo, cuando estamos mal con nosotros mismos, ahí sucede la contrariedad, buscamos un escudo, un alma expiatoria donde volcar nuestra propia decepción. Es como si tuviéramos la necesidad de buscar el fallo en el otro, y suele ser inconsciente. De la misma forma que nos sucede en otras relaciones como las laborales. Esta ceguera hacia nosotros mismos, va revertiendo esa visión que, en un principio teníamos de la otra persona, acabando por encontrar en ellos aquellas partes que reflejan las que de nosotros mismos no aceptamos ni toleramos.
… ese amor que, sin la otra persona queda cojo y falto de emoción. La misma energía que surge en la adolescencia, esos momentos de no saber qué queremos, adónde vamos, indecisiones, miedos, cambios…también sucede en edades que consideramos biológicamente adultas. Siguen los cambios hormonales, se ralentiza la renovación física y, socialmente, nos vemos en la obligación de “dar una imagen adulta, responsable, de valor”, parece como si estuviéramos exigiéndonos más y más, y ahora sin la ventaja que podría ofrecer la excusa de la “inconsciencia juvenil” o de la “inexperiencia”. ¿Quién es nuestro peor enemigo??? Está claro. Nos aislamos en círculos viciosos, vemos oscuridades, medios vasos, ¿qué regenera sí o sí la energía? ¿Qué la destruye? Amor / miedo. El milagro del nacimiento, en sí ya confiere que seamos “amables”: dignos de ser amados. ¿Por qué no comenzar ese acto con uno mismo, en el instante en que lo sabemos? Somos conscientes de que el reconocimiento muchas veces lo buscamos afuera, que venga desde otros. Somos expertos, cada uno en su propio formato, en llamar la atención “ser atendidos”. Entonces, si nos reconocemos, luego, nos podemos atender, no sería iniciar el proceso desde una buena base, en lugar de andar deambulando y buscando, cuando lo tenemos al lado?! Cuando estamos en ese estado de satisfacción, imagina compartirlo con otro ser, sin dependencia, por puro placer, por tener y poder ofrecer.

Es mi deseo os sea provechoso y os conduzca a otra versión de la que ya hayáis aprendido.

Comentarios: 2

  • #1
    PABLO(jueves, 28 junio 2012 02:32)
    Gracias por compartir esta hermosa y profunda reflexión, creo que la vida esuna camino de aprendizaje, y esta etapa de soledad en la que a veces deambulamos los adultos por largos periodos de tiempo, sin tener claro lo que buscamos como queriendo no fallar otra vez,y este miedo nos impide mostrarnos como realmente somos, el error en las relaciones de pareja tiene un peso considerable en nuestra sociedad, como no nos gusta lo que reflejamos, ante nuestra incapacidad para menejar este miedo, preferimos ocultarnos, y esto refuerza nuestra soledad y baja autoestima. el libro que mensionas “Mecanoscrit del segon origen” de Mercè Rodoreda, crees que este editado en Español? gracias y recibe un fuerte abrazo eres muy amable
  • JimdoPro
    #2
    tuacierto(martes, 03 julio 2012 02:03)
    Hola, Pablo!
    Ante todo, te pido disculpas por un error en el nombre del autor, el cual acabo de subsanar. El verdadero autor del libro "Mecanoscrito del Segundo Origen" es Manuel de Pedrolo y sí que está editado en castellano.
    Respecto a la autora Mercè Rodoreda, el libro que podría llevar a un aproximado valor emocional lo imprime en su obra "La Plaza del Diamante", que también fue editada en formato cinematográfico.
    No sé desde qué lugar geográfico me escribes, sin embargo una de las opciones bastante ilimitadas es la que ofrece, para según qué zonas La Casa del Libro desde su web (en google la encuentras!).
    Desde otro aspecto, hice un resumen del libro "Dos Almas Gemelas" (http://www.tuacierto.com/recursos/lecturas/dos-almas-gemelas/), el cual puede "endulzar" bastante otra mirada de un mismo mensaje.
    Muchas gracias por tu lectura, comentario y gratitud expuestas. Es un verdadero placer tal reconocimiento, una bonita forma de valorar y mostrar utilidad a mis artículos.
    Un fuerte abrazo y mis mejores deseos.
    Hasta pronto!


miércoles, 10 de julio de 2013

La semilla del crecimiento

Imagen Internet
Como habréis leído, en más de una ocasión, la metodología del coaching se aplica mediante procesos, es decir, varias sesiones en las que tú actúas como protagonista y el entrenador (coach) te acompaña, poniendo luz en aquellas zonas que no podemos ver de nosotros mismos, al tiempo que realizando esas preguntas que impactan para una mayor fluidez y reflexión fuera de la zona de confort.
Cada proceso es único. La vida es un proceso de crecimiento. Sólo dejamos de crecer cuando nuestras células se rinden y acaba nuestro formato físico. Aun cuando client@s, al cabo de un tiempo, vuelven a contratar un nuevo proceso de coaching, aunque sólo sea a modo de ITV (lo hacemos con objetos materiales, cómo no con nosotros!), aceptando que somos seres en construcción, hay momentos en los que notamos, nos notamos en cambios. Puede parecerse a un vértigo, a estar en una plataforma móvil,… esa inseguridad es tan sólo que estamos moviéndonos, conociéndonos, transformándonos en nuestra mejor versión.
Imagen Internet
Muchas veces comento, a modo de metáfora, que ya no nos caben aquellos atuendos (vestidos, pantalones, faldas,…) que llevábamos de peques, ni llevamos el chupete, ni vamos con pañales. Ahora “tocan” otras cosas, que vemos muy naturales y normales. ¿Te has preguntado el por qué las vemos naturales? ¿Son cambios, no? Te invito a que plantees la posibilidad de que fueron cambios aceptados, acompañados, fluidos y con una sonrisa hacia el crecimiento. “Voy creciendo” J
Resguardando la identidad de un cliente de coaching personal, os comparto, en esencia, la ternura del crecimiento, desde un e-mail intercambiado entre sesiones.
Imagen: www.JamesBrowne.net
“Buenos días preciosa,
Quisiera compartir contigo una duda que me asalta con mucha fuerza durante estos últimos días. Creo que algo está fallando en mi proceso de aprendizaje, te explico...Si bien es cierto que internamente estoy viviendo la época más tranquila de mi vida, en cuanto a mis relaciones externas, no puedo decir lo mismo.
Me siento fuera de lugar, parece que no sepa cómo relacionarme, cuando antes era mi especialidad, jaja...Estoy extraña!!! y esa extrañeza me hace sentir mal y hace que mi inseguridad aumente.
Es verdad que, como tú dices, tengo las herramientas pero no sé cuál tengo que utilizar. Gracias por tu ayuda”

Foto Internet
“Hola Xxxxx, todo es muy sencillo.
Estás en un proceso auténtico de cambio, no estás fingiendo. Ya no se trata de coger aquél patrón de comportamiento para según qué grupos, para gustarles. Ahora se trata de ser tú. Muchas veces te verás fuera de lugar, extraña, como poco espontánea. Incluso que parece que te sientas, exteriormente aburrida. Jajaja, porfa, no te fijes en esas externalidades, te aseguro que dejarán de irrumpir en tu sentir diario. Sigue adelante con todo, pues ya lo llevas dentro. Disfruta de la experimentación y aprendizaje de ti misma, te estás conociendo. Es como, si de repente, no supieras con quién estás. Eso es porque ya te observas, ya eres parte de ti. Siéntelo, reléelo. Es maravilloso, no te asustes. Tu falta de seguridad es la reacción de no continuar con el piloto automático, ahora ya eres responsable de tus actos. No requieras que todo sea tangible, recuerda que las emociones son indicadores. No te has de pelear con ellas. Ya sabes lo que cada una indica y que el mejor estado es la alegría, y que ésta se cuece con amor y humor.
Cada vez más vives coherentemente con tus valores, eso te lleva a la realización, pues nada está por encima, según tus modelos mentales (valores y creencias). Ya sabes detectar cuando algo te hace daño, te molesta o no te agrada, con lo que te pones tu bata de laboratorio (o uniforme, si prefieres) lo escuchas, lo anotas y lo llevas al consciente. Entonces eres tu propia maestra, pues lo puedes resolver, lo has llevado a tu modus operandi, y creces, sonríes y te sientes libre de ser como tú deseas ser y sentirte.
Continuamos cada instante de nuestras vidas lo más conscientes que somos capaces, a veces aún nos dejamos llevar. Piensa que es una amalgama de relaciones, situaciones, estados. No siempre es todo como lo habíamos previsto! Sin embargo, el verte a ti misma innovando y siento resiliente (crecer de las situaciones difíciles, es como un máster de vida!) hace que palpite el corazón lleno de bondad (sin la corona de madre Teresa!), si no de esas acciones que te llevan a una tremenda felicidad y bienestar. Ya recordarás que todo cuanto haces te regresa, lo habrás comprobado, y el hacer bien y hacerte bien no pasa desapercibido: bon-dad.
Cada sesión que compartimos, llevas más las riendas de aquello que vas aflorando de lo aprendido. Ante momentos desesperados, acude a esa realidad. En cuanto te serenas y coges aliento, surge esa sonrisa de que todo está bien, tan sólo aún no te los has explicado suficientemente a tu gusto. Giramos la cabeza, si es necesario 360º, hasta que sea ideal para nuestro momento.
En cuanto a que no sabes cuál herramienta tienes que utilizar, siéntate contigo misma y ponte en marcha. Eres creativa y muchas las has transformado a tu medida. Hazte un favor: redacta lo que sientes, lo relees y cuéntame cómo lo resuelves. Tan sólo has de observar cómo te sientes y qué palabras son menores que maravillosas. “
 
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He aquí la semilla que se inserta desde el coaching, llegando a un mayor autoconocimiento; minorizando las dudas y desencajes habituales, al vivir en un mismo entorno, y aceptando ese aliento fresco del crecimiento, dándote permiso y disfrutándolo. ¿Te atreves a continuar creciendo sin interrumpirte? 
Imagen Internet
Tal vez sea momento de liberar peso y avanzar consciente con alegría y saboreando los pasos. Aprovecha las oportunidades que te vengan, ahora es tu momento, siempre!

viernes, 23 de noviembre de 2012

Coaching. El mito de la caverna de Platón



Imagínate unas personas en una caverna. La entrada de la caverna está dirigida hacía la luz. Estas personas están atadas de pies, manos y cuello con cadenas. Solamente pueden mirar hacia delante sin poder girar la cabeza. Reciben la luz del sol y de muchos fuegos, por detrás,  de manera que enfoca el muro. Este muro  constituye una verdadera pantalla donde se representan las sombras de la realidad.    
        
¿Puedes imaginártelo?

-Permanece en silencio, relajado, concentrado, si te va mejor con los ojos cerrados.-

Imagínate también que las personas del exterior llevan todo tipo de objetos y animales, muchas veces las sombras sobrepasan el muro. Hay objetos de piedra, de madera, de todo tipo de materiales...Como es natural las personas a veces hablan y a veces callan. Se producen también los sonidos de animales y de los objetos. Pero estos sonidos se reproducen debido a un eco en el muro como si fuesen emitidos por las propias sombras.
Todas las personas están en la caverna desde que nacieron. Nunca han visto nada más que las sombras del muro  y han oído los sonidos.

¿Crees que consideran que las sombras que ven son la realidad?

Reflexiona, ahora, que pasaría si uno fuese liberado. Cuando se levantase, estirase el cuello, empezase a caminar, aunque fuese arrastrándose, al principio, y mirase la luz..... Sentiría fuertes dolores y a causa del resplandor sería incapaz de ver  los objetos que antes había visto por sus sombras.

¿Qué crees que respondería cuando le preguntasen si lo que percibía  ahora era más real que lo que había visto antes?

A partir de su liberación se produciría un proceso de aprendizaje. Al principio observaría mejor las sombras. Después el reflejo de las personas y los objetos en el agua. Finalmente lo haría directamente. Contemplaría las cosas mejor de noche. Las cosas del firmamento y el propio firmamento. Vería mejor la luz de los astros y la luna que no la del sol. Por fin, también podría mirar al sol. Más tarde comprendería que de alguna manera era la causa de todo lo que el había contemplado.

¿Piensas que cuando recordase su estancia anterior se sentiría feliz del cambio y tendría compasión de los que siguen en la caverna?

Supón que durante su estancia anterior recibía recompensas y alabanzas por las observaciones más precisas que podía hacer de las sombras, por ejemplo que recordase mejor que los otros al que acostumbraba a pasar por delante, detrás o al lado de otros o  que adivinaba el que llegaba primero...

¿Crees que desearía estas recompensas y alabanzas o que preferiría ser una persona corriente, trabajando y buscando su futuro aunque al principio le cueste y tenga que  soportar las dificultades de una  vida con libertad?

Esta imagen se puede aplicar a valorar la importancia de poseer la verdad y la luz para poder elegir tu propio futuro y abordarlo de manera creativa. O’Connor utiliza esta metáfora para mostrar cómo la persona puede liberarse de la penumbra en que puede estar inmerso y crear patrones de conducta. Puede sustituir las creencias limitadoras y diseñar su identidad y la visión de su existencia. Puede descubrir y tomar conciencia de la realidad que se abre ante sus ojos explorando el entorno que cada día se le abre a sus ojos aunque al principio se los dañe.
También es la metáfora del coach que alguna vez estuvo en la caverna y cuando se ha convertido en un hombre libre regresa a la cueva para ayudar a liberar a los que todavía siguen teniendo solamente un reflejo de lo que podrían ser. El coach puede ayudarles a encontrar el camino que el también ha recorrido.
 ¡Pero a través de la realidad que ellos vayan eligiendo!
La caverna de Platón no es más que una demostración de que los filósofos de todos los tiempos han comprendido que en la mente llevamos imágenes, supuestos, historias, y rutinas defensivas. Al examinar los logros de las ciencias cognitivas más recientes también vemos, con Howard Gardner por ejemplo,  que “el mayor logro de las ciencias cognitivas ha consistido en la clara demostración de un nivel de representación mental que está activo en diversos aspectos de la conciencia humana”

En las sesiones grupales de Coaching & Drinks estamos  trabajando con este nivel mental.

La experimentación es esencial para el juego interior entre el consciente e inconsciente. El aprendizaje conceptual no es suficiente. De la misma manera que no basta para el aprendizaje de un idioma o el manejo de un ordenador. 

sábado, 15 de octubre de 2011

Coaching & Drinks: Lidera tu vida


Coaching & Drinks nace con el propósito de acercar el mundo del coaching a las personas. Planteo un coaching grupal, con un acceso posible a todos los bolsillos, sin la pretensión de quitar rigor ni valía, sino con la energía de su expansión y encuentro de aquellos que esperan algo más que artículos o testimonios indirectos. Sentirlo, vivirlo y salir de dudas.
Puestos ya en materia, además de nuestra compañía (los asistentes) disfrutaremos de un exquisito té, café, zumo,…de aquí el honor al nombre expuesto.
El valor añadido.
Se creará un ambiente facilitador de que descubras esa esencia para liberarte y poder vivir plenamente en todos los aspectos: los personales, los familiares y de tu entorno, y los laborales o de crecimiento hacia tu aporte a la sociedad. Ir más allá de tu soliloquio, entrar en la versión ampliada de ti mismo.
¿Ampliada de ti mismo? Sí, recuerda que somos seres sociales, por lo tanto el inicio está en ser eficaz para ti mismo, para sentirte bien, pero ahí no acaba el proceso, éste se nutre de que sostengas este bienestar, es decir que lo puedas transmitir mediante tus actos a los demás, que tu labor tenga trascendencia social, al nivel que desees y te sea agradable. Podríamos llamar a este proceso de realimentación, el cual se mantiene y nutre por sí solo, a medida que generas, que actúas, va cambiando de aspecto, de la misma manera que todos cambiamos y la vida que nos envuelve, te adelantas a esos momentos de vacío, te sientes lleno y te lleva a la realización.
Riqueza
Tu presencia y la de otras personas con las que no tienes contacto habitual, no las conoces, o quizás con aquellos amigos con los que desees compartir estos momentos, aportará una riqueza extra en el cómo te cuentas tu vida. Ese es el resultado de cómo la vives. Verás más versiones de situaciones parecidas, pero vividas bajo otros condicionamientos: distintos modelos mentales (creencias y valores). La diversidad, dentro de unos conceptos comunes a todos, invita a una apertura al tiempo que libera de una manera agradable y sin estridencias.
El contenido que propongo
Para estos primeros pasos, he seleccionado un juego de cartas que habla de los cuatro acuerdos de la sabiduría Tolteca.
Don Miguel Ruiz es un maestro de la escuela tolteca de tradición mística. Por más de dos décadas se ha dedicado a compartir la antigua sabiduría de los toltecas con sus estudiantes y sus aprendices, guiándolos hacia su propia libertad personal.
Un poco de historia
Hace miles de años los Toltecas eran conocidos en todo el sur de México como «mujeres y hombres de conocimiento». Los antropólogos han definido a los toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las prácticas de sus antepasados. Formaron una comunidad de maestros (naguales) y estudiantes en Teotihuacán, la ciudad de las pirámides en las afueras de Ciudad de México, conocida como el lugar en el que «el hombre se convierte en Dios».
El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.
Oportunidad
Si somos capaces de reconocer que nuestra vida está gobernada por nuestros acuerdos (creencias) y el sueño de nuestra vida no nos gusta, necesitamos cambiar los acuerdos. Cuando finalmente estemos dispuestos a cambiarlos, habrá cuatro acuerdos muy poderosos que nos ayudarán a romper aquellos otros que surgen del miedo y agotan nuestra energía.
Ventaja
Cada vez que rompes un acuerdo, todo el poder que utilizaste para crearlo vuelve a ti. Si los adoptas, estos cuatro acuerdos crearán el poder personal necesario para que cambies todo tu antiguo sistema de acuerdos.
Transformación
Necesitas una gran voluntad para adoptar los Cuatro Acuerdos, pero si eres capaz de empezar a vivir con ellos, tu vida se transformará de una manera asombrosa. Verás cómo el drama del infierno desaparece delante de tus mismos ojos. En lugar de vivir en el sueño del infierno, crearás un nuevo sueño: tu sueño personal del cielo.
El juego
La baraja consta de 48 cartas, en las que, se habla de cada uno de los 4 acuerdos durante 12 cartas.
1.      El primer acuerdo: Sé impecable con tus palabras
2.      El segundo acuerdo: No te tomes nada personalmente
3.      El tercer acuerdo: No hagas suposiciones
4.                   4.  El cuarto acuerdo: Haz siempre lo máximo que puedas


Fuente: Miguel Ruiz, LOS CUATRO ACUERDOS. Un libro de la Sabiduría Tolteca.
Facilitadora: Mª Carmen Navarro Millán. Mentor coach.
www.tuacierto.com

viernes, 22 de julio de 2011

Emociones bajo el océano

Todo un espectáculo vital...
La composición y alineación de la música, las imágenes y lo que de ello se evoca..., adónde te lleva... es fantástico.
Resérvate un momento para mirar este vídeo, hablamos de menos de 4 min.
Te cuento lo que yo he experimentado, sin embargo, he repetido ver el vídeo y, cada vez, me atrae y lleva a distintos pensamientos, hasta que todos convergen en AMOR y DESAPEGO. También libertad.
Al principio ese miedo y presión por estar en un hábitat ajeno al natural, respirando con bombonas de oxígeno y bajo quién sabe el metraje de agua. Rodeada de tiburones y otros peces inspeccionando el intruso bienvenido. Después la sorpresa de, para llevar a la amistad con los tiburones, sacrificar a otros peces, como quitándoles el protagonismo, haciendo realidad la cadena alimentaria. En este punto, en un instante he sentido rabia por tal sacrificio, sin embargo, algo me ha llevado a comprender que, utilizando la estrategia que la naturaleza misma ha fijado para un equilibrio, nuevamente mis razonamientos eran fruto de una cultura social, como si la naturaleza no lo hubiera ya tenido en cuenta el servir unos de alimento a otros, con diferentes medidas y longevidad. Enseguida me ha invadido la tolerancia al sentir ese encanto del tiburón (cada uno mostraba distinto comportamiento de acercamiento) por la persona que lo acariciaba. Era un amor sano, sin pretensiones, sin pertenencias, tan sólo ambos (la chica y el tiburón) experimentaban y disfrutaban el momento. También eso era natural. Y es que los modelos mentales de cada ser humano son tan distintos! Cómo no lo iban a ser entre distintos seres: humanos y anfibios!! Sin duda, hemos de seguir evolucionando, pues el desapego contiene partículas de amor, respeto y libertad.
Estudios han detectado en el tiburón que posee sensores eléctricos, a modo de encefalograma, con el que detectan los cambios de voltaje de una manera muy precisa. Es como cuando nos acercamos a los caninos, el animal detecta tu emoción y estado de ánimo. Si lo que exteriorizamos es ansiedad, miedo o alegría, directamente proporcional será la información básica hacia el animal para determinar su reacción. En este caso, la chica ha mostrado alegría e ilusión por estar con ellos. De otro modo, la recepción habría sido distinta!!!
¿Te animas a contar lo que tú has experimentado??? 
Un abrazo y hasta pronto!!!

domingo, 20 de marzo de 2011

Espíritu emprendedor: creer en tu proyecto


En este vídeo, se recogen una serie de testimonios de las vivencias y experiencias de varios emprendedores, que brindan total naturalidad a una serie de dificultades. El aspecto común entre todos ellos ha sido "creer en su proyecto", hacer caso a esa fuerza de ignición que ha tenido tanta potencia, que ninguno de los obstáculos con los que se han encontrado, les ha hecho "tirar la toalla" en su ilusión. Seguramente muchos más, que no han logrado materializar sus proyectos en casos de éxito o, al menos, plasmar su idea en negocio, habrán tenido andaduras parecidas. La diferencia radica en no haber podido seguir sosteniendo su ilusión, su visión...sin duda algo les ha apartado y bloqueado su energía, por lo tanto desestimado (des-estimado), a la altura del avance que fuere, su proyecto. Uno de los principales amigos, que nos permiten sostener la energía es el "no-miedo", el darnos permiso a construir y a vivir esa aventura que estamos creando. Se trata de un coraje que nos motiva a seguir creciendo en nuestro talento. Otro importante amigo en esta aventura es la libertad, el sentirnos fluir, sino por un camino, elegir otro, que nuestra propia intuición nos guíe.
Uno de los mayores aportes a la consecución del proyecto, para que éste no caiga, es una revisión constante de su objetivo, puede que el trazado lo tengamos que ir modificando a medida que avanzamos. Os propongo la siguiente fórmula: ilusión, creatividad, constancia e información. ICCI. La energía de arranque al proyecto, sin duda nos la aporta la ilusión, por esa emoción que nos retroalimenta al conducir nuestras actuaciones en contacto con nuestros valores. La creatividad nos permite ir adecuando nuestros pasos hacia esa visión, de manera que cada vez la podamos moldear más hacia la realidad actual. La constancia nos permite ser tenaces, seguir adelante y conseguir seguir viendo, a pesar de esos momentos de niebla que nos puedan acompañar, por los distintos obstáculos y sus inconvenientes. La información nos permite calibrar la productividad (efectividad + eficacia) como sensor determinante de estar ya en línea con nuestro propósito o misión.
Deseo que te sirva. Un abrazo!

viernes, 18 de marzo de 2011

Vivir con pasión, respeto y sabiduría.


Os comparto este vídeo de Randy Paush en el espacio de Oprah.
Es fantástica su capacidad de elección. Dado que no puede elegir la fecha de su muerte, opta por lo que sí puede: elegir cómo vivir su vida, el tiempo que le resta. Y lo hace conscientemente, pues también podría elegir la desesperación, la negación (parálisis), el victimismo, la queja...Pero elige VIVIR a tope, y eso él lo entiende como compartir y ofrecer parte de sus momentos con otros, con su familia y más allá de su propia familia.
Entre los ingredientes, también opta por sentirse bien con su forma física (muestra unas flexiones), lo que le confiere libertad y bienestar.
Agradece lo recibido por sus padres. Aquella creatividad no censurada (las creaciones artísticas en su habitación), obteniendo permiso paterno para desarrollarse. Seguro que habrán situaciones vividas con ellos que no elegirá como vinculantes de reclamar, pues la atención la enfoca hacia lo que le potencia, hacia el patrocinio recibido.
Destaca otro valor recibido desde su infancia: la humildad, y la expresa desde el recuerdo de la medalla de su padre.
Muestra cariño por la sencillez de su madre, cuando les explica a sus amigas que el doctorado alcanzado por su hijo no es por medicina.
Elige el tigre, la alegría. Sabe bien sus opciones, no se cierra. Innovación.
Comenta, desde su propia experiencia, su convencimiento de que nadie es del todo malo, sino que si tienes paciencia encontrarás su lado bueno.
Esto me recuerda muy agradablemente a la frase espléndida de Goethe: "Lo mejor que puedes hacer por los demás no es enseñarles tus riquezas, sino hacerles ver las suyas". Es tan grande el efecto que surge de practicar esta cita! En muchos procesos personales que he tenido la satisfacción de ofrecer a mis clientes, en el momento en que ha surgido impotencia en la relación con otras personas que "les hacían la vida imposible", lo que en un principio era sólo ver de esas personas barbaridades y fechorías, cuando fueron capaces de hallar un ápice de bondad (de la que sea, aquella parte más suavizada y humana) en ellos, su malestar se tornaba en suspiro de satisfacción, en una sonrisa de sosiego. No nos hace bien ni la rabia ni la impotencia hacia otras personas, cuando hallamos una pequeña vía de escape, es como cuando el globo está a punto de explotar y se desaloja un poco del contenido. En ese momento ya podemos equilibrar el volumen, aprendemos cómo.
Randy, también cita la gratitud como una cosa muy sencilla y poderosa. Y es que la gratitud, puede que tenga su inicio en base a unas normas sociales o culturales. Si vamos más allá de ese nivel y lo elevamos más allá del civismo y lo transformamos en un estado, todo cambia. Hasta el más mínimo detalle te llena, tu visión de lo que te rodea cambia, hallas belleza, tolerancia, aceptación. No digo que sólo veas "la vie en rose", sino que eres capaz de ver más allá de lo superficial y de las exigencias del ego. Me refiero a aquellas exigencias de no ver la implicación de otros en que sucedan las cosas, en nuestro confort, en nuestro bienestar. Hay tantas cosas en las que no reflexionamos, que las damos como básicas: una sonrisa, un saludo, una bendición (ben-dición, que nos digan bondades), un trato de confianza, una amistad, un abrazo, tener sed y líquido para satisfacerla, cruzar una mirada y sentir la complicidad, poder compartir, poder tener nuestro espacio, escuchar, ser escuchados, tener una necesidad biológica y a nuestro alcance un sanitario, esos seres humanos que forman nuestra familia, la belleza de esa flor que sale del asfalto sin más...
Otro consejo que nos comparte es que quejarse y complicar todo no resuelve. Es como si con la queja esperásemos la barita mágica al lado que lo transformase todo. Echar la piedra que nos molesta a nosotros a otro tejado, trasladar eso a otros y no hacer más que incrementar el malestar, que buscar un cómplice para aumentar nuestro enfado.
Y termina su presentación con una bonita frase "Si vives la vida adecuadamente, los sueños te llegarán". Desde mi interpretación, donde dice adecuadamente, se refiere a responsablemente, sabiendo en todo momento que de nuestra actitud y acciones será aquello que recibiremos interior y exteriormente. Nuestro bienestar y realización. Que no hay juicio de peso si no el nuestro propio.
Un abrazo