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lunes, 5 de marzo de 2012

Ficción emocional



Os comparto esta metáfora que me ha llegado de una buena amiga y a continuación os la comento.


LA RANA SORDA...
 
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
 
Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. Ella se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenía caso seguir luchando.
Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.
 
Moraleja
1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir. Tengamos cuidado con lo que decimos.
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.
 
Una referencia relacionada:
En los Estados Unidos de Norteamérica, en la NASA, hay un poster muy lindo de una abeja, el cual dice así:
"Aerodinámicamente, el cuerpo de una abeja no está hecho para volar; lo bueno es que la abeja no lo sabe"
 ¿Qué os parece si hacemos oídos sordos a las cosas negativas y comenzamos a animarnos todos para que nos vaya mejor?


Muchas veces damos más poder al miedo, a las emociones negativas, que a nuestra fuerza interior. Escuchamos el consejo de otros, nos rendimos a su propuesta, pero se trata de aquello que nosotros mismos estamos proyectando de nuestra interpretación. En la metáfora de la rana, la que sigue luchando interpretaba ánimos y aliento, por lo tanto siguió tenaz hasta conseguirlo, sacó fuerzas desde la creencia de que si las otras creían que ella podría. ¿Por qué no intentarlo?, después de todo, rendirse es abandonar la vida, no al revés. La vida está siempre a nuestro lado, nacemos con ella, sonreímos, disfrutamos, experimentamos y también sufrimos. Pero siempre está ahí, aún cuando estamos insoportables y negados a toda gratitud, humildad o belleza. 
Todo nuestro tiempo, aún bajo los efectos de una anestesia, nuestra mente está en funcionamiento. Muchas veces desconocemos qué anda por ahí, sin embargo, las emociones nos dan una pista (rabia, alegría, tristeza, miedo). Todo lo que se aleje de alegría no es vital ni agradable, detiene nuestro crecimiento celular y desequilibra nuestro estado anímico. Cuando proyectamos buenas vibraciones, mediante pensamientos, imágenes que instalamos en nuestra mente con una gran sonrisa, humor, amor, palabras bonitas hacia nosotros o nuestro entorno, sucede la mejor de las medicinas: nos encontramos serenos, plácidos y toda acción genera un estado satisfactorio y fluido; parece que todo sea fácil.
La vida la ficcionamos según la forma en la que la interpretamos, es decir, podemos mejorarla si eso vemos que no nos trae felicidad. Si clasificamos en 3 opciones generalizadas: humor, drama o ensayo, ¿dónde verías más tu tendencia habitual? ¿Te has fijado en la actitud de algunas personas que siempre es trágica, suceda lo que suceda? Sin embargo, ¿otras que parece que todo sea suavizado y alegre, que a pesar de las circunstancias siempre están enteras, siempre están ahí? ¿Otras que siempre le buscan los tres pies al gato, con actitud de queja?
¿En cual de las 3 opciones situarías tu interpretación habitual de la vida, es decir, tu comportamiento más repetitivo ante las situaciones y tu estado anímico?

 

domingo, 21 de febrero de 2010

La Teoría de la relatividad

TEORÍA DE LA RELATIVIDAD

Al final de la tarde, un ginecólogo espera a su última paciente...que no llega. Después de media hora de espera, supone que ya no vendrá y decide tomarse un gin-tonic para relajarse antes de volver a casa. Se instala confortablemente en una poltrona y empieza a leer un periódico, entonces suena el timbre de la puerta.... Es la paciente que llega toda sofocada y pide disculpas por el retraso. - No tiene importancia - responde el médico - mire, yo estaba tomando un gin-tonic mientras esperaba. ¿Quiere usted uno para relajarse un poco? - Acepto con placer - responde la paciente aliviada - Le sirve un vaso, se sienta frente a ella y empiezan a conversar sobre temas banales.... De repente se oye un ruido de llaves en la puerta del consultorio. El médico tiene un sobresalto, se levanta bruscamente y dice: ¡Mi mujer! Rápido, quítese la ropa y abra las piernas...
En la vida todo es relativo...
Gracias Nati, por hacerme llegar este claro ejemplo, que también se puede aplicar a la Ficción emocional, es decir a cómo nos contamos las cosas, siendo que ellas, en sí, no tienen interpretación!!! Si partimos de que los hechos son neutros, el cómo las interpretemos es lo que nos llevará a una u otra emoción: rabia, tristeza, alegría, miedo (las básicas, de las que definen muchas más). 
Las emociones son parte de nuestra vida, sin ellas no la vivimos, sería como estar anestesiados. Como ejemplo, te puedo contar una situación en la que no llega a actuar el miedo. En un trayecto con el coche, viajando dormido en la parte trasera, te despiertas después de haber sufrido un accidente (sin más problemas que del susto del conductor y un poco de chapa). Sin duda, de haber estado despierto, una de las posibles reacciones, (si no intervienen otros conductores, con lo que podría aparecer la rabia, además), siendo, por ejemplo, el motivo tan sólo una somnolencia del conductor, o algún obstáculo en la calzada, como nieve o gravilla, que hagan perder el control del vehículo, durante el manejo del volante habría interactuado tu mente hacia el miedo. El hecho ha sucedido, pero sin estar tu interpretación presente, no ha llegado a ser una mala experiencia, pues estabas neutro: dormido.
Un abrazo. Hasta luego!