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sábado, 16 de marzo de 2013

Conciencia, actitud resiliente


Foto: imágenes Google

¿Confundimos dinero con abundancia? ¿Te suena lo de "La mente próspera"?
Somos abundantes, ¡la naturaleza lo es!
Algo parecido a lo que decía mi madre, pero sólo en forma, no en contenido: “Estamos en el mundo para que haya de todo”, yo lo reversiono: “estamos en el mundo para que sea completo y maravilloso”. Como las gotas de agua forman un bonito lago, río, mar u océano. Si las vamos vaciando a cubos, dejarían de serlo. Todas son importantes y, juntas, crean el espectáculo bello de la naturaleza.
El dinero, viene a ser la moneda neutral de cambio para intercambiar productos, servicios y necesidades. Pero…¿realmente somos neutrales? ¿Vivimos en un equilibrio que compensa? ¿Qué crees que rompe nuestra objetividad? Muy sencillo: la interpretación que damos a cada una de las situaciones que vivimos. Esto sucede de manera automática, no lo pensamos, nos dejamos llevar por la emoción del momento: rabia, alegría, miedo, tristeza… No nos paramos a pensar o tampoco a reversionar el cómo hemos interpretado esa situación. He ahí que, situaciones idénticas, vividas por distintas personas, son sentidas, luego vividas, y acumuladas en nuestra memoria de muy distinta manera.
Condicionamos y valoramos dependientemente: El valor del terreno edificable (La ley del suelo), el precio en la construcción, la pérdida de valor de los vehículos, de la tecnología… tantos y tantos condicionamientos humanos lejanos a una realidad sostenible.
Cuán vertiginoso vivimos. Ya hemos oído mucho hablar de que la CRISIS no es sino una herramienta para elevar conciencia, que más que económica es existencial, de valores.

foto: encuentos.com

Ayer, en un curso de Resiliencia (actitud y habilidad de crecer de las adversidades), me llamó la atención cómo tenemos ciertas creencias y patrones de pensamiento que se contradicen. Si bien se indicaba que en los EEUU había surgido el slogan: “Estamos en crisis, aprovechemos”, como vehículo conductor al cambio; en chino, unos dicen que crisis significa oportunidad, otros riesgo y oportunidad…, acto seguido se afirma que AHORA el encontrar trabajo remunerado está mucho más difícil. Ahí discrepo, conozco y he conocido a personas que siempre lo han tenido fácil para hallar empleo remunerado y también las que siempre lo han tenido difícil. No me estoy refiriendo a estadísticas, hablo de personas que comparten conmigo e interaccionamos. De esa comunicación fidedigna y abierta: la realidad de cada persona.
Recuerdo que mi padre sostenía 3 empleos a la vez,… yo también lo he realizado; que algunas personas, de forma natural, sin dificultad en darse permisos, habían conseguido trabajar en lo que les llenaba y apasionaba; que otros maldecían a diario su empleo; que otros iban saltando de uno a otro; quienes abandonaban; quienes emigraban; quienes viajaban con el propósito de encontrarse a sí mismos, de ver un porqué en su existencia,.. Creo que cada vez estamos más cerca de esa conciencia de auto-conocimiento que nos lleve a remar en pro de nuestra corriente, de nuestra identidad; dejar de remar y remar gastando energía y no movernos o incluso hundirnos. ¿Te resuena?

Foto: aniande-pintamonos.blogspot.com

Por muy “Matrix” que parezca, es todo cuestión de escucharse a uno mismo, entrar en aquellas acciones que te llevan a tu felicidad, como tus hobbys  tus aficiones, …vivir alineado con tus valores (evitando el boicot interno: tu parálisis). Y todo esto convertirlo en tu “modus vivendi”. Como indica Alex Rovira en su libro “La Brújula interior”: la vida no nos la hemos de ganar, ya venimos con ella… Y, ¿qué hacemos nosotros?. Cuando dejemos de pelearnos con ella y veamos que realmente está de nuestro lado, todo lo que ahora suponen retos enormes, los iremos empequeñeciendo. Buen trabajo!
Os dejo con un bonito vídeo sobre la belleza que nos presta la naturaleza, seguro que os gustará. Sensaciones, sentimientos, libertad…abundancia.


Un fuerte y sostenido abrazo J

domingo, 10 de junio de 2012

Fluyendo en la complejidad humana


Imagen de internet

Esta mañana, una amiga me ha enviado el siguiente mail (los nombres los he cambiado):
“Mi amiga Berta vive detrás de mi casa, y tiene una perrita que se llama Lola, es una bóxer. La quiero mucho, es un encanto. Cuando su niño de casi dos años llora, la Lola le hace mimos, qué te parece??”
Lo que primero ha construido, en segundos,  mi mente ha sido la escena entre la perrita y el bebé. Ese amor que los caninos regalan como parte de su indumentaria. Es como si hablaran el mismo idioma, sin necesidad de normas, fundamentalismos o versiones de “bien y mal”. Sin juicios, tan sencillo como empatizar y, libres de condicionamientos, estar ahí, ofreciendo su amor desinteresado y fluido. Seguro que a la perrita no le ha hecho falta saber qué le pasaba, ella sentía su emoción y la equilibraba. Tampoco tenía que recriminarle: “ahora no se llora” o “no molestes” o “aún no es hora de comer” o “si hubieras cenado lo que te ofreció tu madre ahora no estarías hambriento” o “ahora no tengo ganas de atenderte, estoy ocupada”…
Hay actitudes en las personas que están tan “amaestradas” que poco queda en ellas de natural. Lo que solemos decir “de humano”. Sin embargo, los caninos muchas veces nos superan en este aspecto. No están sometidos a tantos tabúes, patrones, guiones o condicionamientos. Viven en el ahora y totalmente libres, aunque supeditados a nuestros convencionalismos.
Mi respuesta ha sido directa, sin elaboración: “AMOR. Los animales se rigen por inteligencias vibratorias, no por la lógica o racional con la que nosotros hemos sido adiestrados. Su base de análisis es más certera, pues no "ha lugar" a las malinterpretaciones o medias verdades!”

imagen de internet

Recuerdo una escena de una película (pero no su título) en la que un niño había entablado amistad con un perrito que actuaba en un circo (un Golden retriever). Este perrito, creo recordar que era maltratado por su dueño, de manera que le hacía trabajar para él sin apenas la recompensa de amor que los animales desean (también las personas, pero ponemos otros condimentos por delante!!). Durante un tiempo, en la huida del perrito, está conviviendo en casa del niño con la aceptación de su madre. Al poco, paseando, lo reconoce su dueño en un parque público y reclama su pertenencia, la madre intenta negociar con su dueño, pero éste no acepta. El perrito y el niño, haciendo equipo vuelven a huir, pero la madre explica lo inexplicable, en un idioma de sensatez y regido por las “normas sociales”, que tenía la obligación de permitir que el dueño se llevara a su perro, a pesar de que ni el perro ni la madre ni el niño estuvieran de acuerdo.
La escena retenida en mi mente se dibuja en una montaña. El niño va con el perrito hasta allí con una mochila en su espalda, en la que lleva un frisbee (el disco volador que se lanza con la mano). Con lágrimas en los ojos y el corazón confungido, alzando la voz, le dice al perro “Vete, vete lejos que ya no te quiero”.  Su voz era entrecortada, a pesar de la fuerza para que saliese de su garganta… El perro que siempre era muy obediente se quedaba inmóvil, pues escuchaba la orden que mencionaba su voz y los gestos de las manos, pero sentía la incoherencia del mensaje de su emoción “te quiero y no quiero separarme de ti”. Este último era más fuerte y certero para el perro, no había error. El niño lloraba, temblaba de impotencia, estaba rojo de rabia. No era feliz.
Esa escena fue de gran impacto en lo que muchas veces las personas pretendemos saltar por encima, obviando las otras inteligencias que disponemos: la social, la emocional, la intuitiva y la física. [Tal vez algún lector note a faltar la espiritual, la podemos combinar con un plano superior de la intuitiva…]. Todas estas son vibratorias, en código binario (si, no; me acerco, me alejo; me gusta, no me gusta; me apetece, no me apetece; me tranquiliza, me altera; me alegra, me entristece…). No las podemos argumentar, esa es tarea de la lógica, pero ya vemos que con sólo la racional el mensaje queda incompleto.
En nuestra cultura, la forma en que construimos nuestros pensamientos y recuerdos es bajo las instrucciones de la inteligencia lógica, aquella que nos da una serie de reglas y datos, una información que administrar y secuenciar. Sin embargo, con sólo ella, queda coja nuestra experiencia, pues siempre hay una emoción, una sensación, un intangible vibracional que completa en nuestro recuerdo. ¿Cómo te explicas que un aroma te lleve a tal recorrido emocional (alegría, tristeza, rabia, miedo…)? Si acudiéramos sólo a la lógica, seríamos robots, máquinas en las que las lágrimas de alegría o tristeza fueran en forma de colirio sintético.
Por cierto, al final lanza el niño tan lejos el frisbee que aprovecha el recorrido de su distancia para marchar y permitir que el dueño recupere al perro. Snif…

imagen de internet

Entiendes ahora un poquito más nuestra complejidad, al tiempo que la maravilla de estar presentes en nuestra vida y conocernos y respetarnos sin etiquetas?

jueves, 20 de octubre de 2011

Evitando culpas



Después de ver este vídeo, ¿cómo te queda el cuerpo? ¿Qué tal andas de “culpas” por ahí en un almacén sin andar limpiándolas? Este es un ejemplo, que puedes adaptar a un sinfín de situaciones y de relaciones. Con nuestra pareja, con los padres, hermanos, hijos; en el trabajo, con el vecino. Todos tenemos la misma materia orgánica, todos hablamos emitiendo sonidos, acompañados de unas emociones.
Recuerdo un corto de una película en la que intervenían un amoroso Golden retriever y su cariñoso amigo, un niño de unos 12 años. El protagonista era el canino, por eso el orden en que los presento. Lo que verbalizaba el niño era: “¡vete!”, el perro quedaba inmóvil, le miraba a los ojos y no entendía. La intención del niño no era separarse del perro, sino el protegerlo lejos de su presencia, por condicionamientos del propio guión. Si ambos permanecían juntos la vida del animal peligraba. ¿Qué señales recibía el perro bajo la voz llorosa y el aspecto de sufrimiento del niño? Sin embargo lo que pronunciaba y gesticulaba era que marchara…
Estamos ante una incoherencia de las tantas que presenciamos cada día. Tanto amor por nuestros seres queridos y qué momentos permitimos de desamor, de elevar la voz, de no reconocimiento, de agresividad en cualquiera de sus formas. A mi entender, vale mucho la pena rellenar el pulmón con aire renovado, a ser posible respiración abdominal y, durante esos segundos estar presentes en el momento que estamos viviendo (aquella frase que nos suelen decir: cuenta hasta 5). Ser conscientes de que, si estamos recibiendo una afronta, no es hacia nuestra persona, sino esa emoción que la otra persona lleva y no lo observa, no lo piensa, se deja ir por la emoción negativa que le está machacando. En ese caso, lo más inteligente y satisfactorio es, a modo de ejercicio de Aikido, esquivar esa energía y empatizar con el malestar que la persona que lo emite lleva en sí. Lo mismo nos sucede a nosotros y muchas veces “caemos”. Ya sé, hay situaciones y situaciones, no podemos andar de receptores de los malestares de los otros, pero eso mismo es lo que te propongo, no lo recibas, esquívalo y rellena ese rápido hueco que le queda con tu cariño, con un impulso instantáneo de humor, de amor, de compasión.
¿De qué sirve el lamentarnos al cabo de un tiempo en que la vida nos sitúa en alguna situación inversa en la que podemos entender, por fin, al vernos reflejados?
Cualquier sistema de culpas del que seas consciente, es mucho más valioso para tu bienestar y crecimiento adoptar la forma responsable ¿cómo puedo reparar aquello de lo que me siento culpable? Siempre estamos a tiempo, si el sentimiento es sincero. Habrás oído hablar de “la silla vacía”. Si con quien tienes la necesidad de quedar en paz ya no tiene forma física, éste es un buen método de entre los tantos que hay. Sería fantástico que no te esperases al tiempo, sino observar cada momento que no te sea plácido de tu día a día y pusieras tu mejor intención para ir construyendo la mejor versión de ti mismo.
Me quedo con el impresionante abrazo-beso...qué tierno, cuánto amor reprimido y, por fin, permitido. Es fantástico darse permiso a la ternura, cuanto más la ejerces, más fluida te sale y más la disfrutas. ¡Ojo! es contagioso!!!
Gracias por tu tiempo!

Déjate sentir


...Sólo eso, déjate sentir. Observa tu reacción, mira el vídeo en la intimidad, luego, si quieres lo compartes y observas nuevamente tu reacción y la de los que te puedan acompañar o, si no estáis juntos, luego os lo contáis...
¿Ries? ¿Lloras? ¿te quedas seri@? A veces tenemos las emociones "encarceladas" y momentos como éste, sólo para ti, son los más indicados para desatascar y retomar esa plácida respiración. Saborear ese equilibrio sano que nos lleva a un grato bienestar.
Cuéntame qué ha sucedido, ...si quieres :-) Tal vez te sorprendas!

miércoles, 19 de octubre de 2011

La emoción que se genera tras un cambio

A pesar de lo que podríamos pensar, detrás de un cambio la emoción que se genera es de tristeza, algo ha dejado de ser, algo ha muerto o se ha transformado en otra cosa, a otro nivel no experimentado. Acto seguido, puede sobrevenir cualquiera del resto de emociones primarias, que bien pueden tener el aspecto de muchas otras secundarias, sin embargo, todas nacen para darnos una información que nos muestra la emoción. Si ha sido una decepción el miedo, a no ser reconocido (emoción hacia los otros) o no valer (emoción hacia nosotros). Si ha sido algo que llevamos mucho tiempo creando y se ha generado fruto de nuestro plan, la alegría. Si ha sido algo de lo que creemos haber hecho los pasos precisos y hemos invertido nuestro tiempo e ilusión, la rabia.
Pero, ¿qué hay detrás de un esfuerzo a primera vista infructuoso? Lo constructivo es ampliar el campo de visión.
Parece que cuando vivimos ese momento de inseguridad, estamos frente a una situación adversa, de decepción, de no entender...¿Qué falta ahí? Es una pregunta que nos lleva a la responsabilidad, al modo "qué puedo hacer yo ante esta situación", no a una reflexión victimista que nos sume a un estado destructivo.
Sucede que no nos paramos, no hacemos caso al momento, se nos escapan toda suerte de oportunidades. Vivimos en un mar de información, lo cual a veces no ayuda, sino que nos dispersa y empacha. ¿A qué, a quién escuchamos? Normalmente elegimos a aquello que se acerca a esa información que estábamos buscando, o tal vez nos fijamos primero en la persona que emite la información, que para nosotros tiene credibilidad, hemos contratado esa confianza de no sentir que estamos perdiendo el tiempo que le dedicamos. Sin embargo, te invito a observar que ya tenemos algo tangible, pues ante la elección que, a cada instante de nuestro momento hemos de decantarnos, nace de un "querer algo", de una mínima claridad de hacia dónde vamos. 
Quizás no seas consciente, pero es sorprendente el observarnos para ver más allá de lo que muchas veces ni nos planteamos, sin embargo hacemos. Es como si lleváramos puesto el modo automático y vamos haciendo, a pesar de no haber descrito el rumbo. ¿Te imaginas si lo describieras?
Pero, ¿qué hay detrás de ese momento confuso? Has hecho ruido, una gran apuesta, pero la pólvora parece que esté húmeda y no prende, no surgen los cohetes ni los fuegos artificiales. Sin duda, se ha de revisar la técnica, quizás estás abarrotando con más de lo mismo, en cuanto a técnica anunciadora. Sabes que tu mensaje es intenso, que llega, no deja indiferente; sin embargo, y a pesar de que aquellos quienes lo conocen quedan satisfechos y lo valoran, algo falta.
Mi sugerencia: perseverancia. Estar atent@ a aquellos mensajes que nos suelen pasar desapercibidos. No cerrarnos la ventana de la claridad y dar un tiempo suficientemente vibracional como para no "tirar la toalla" antes de aquel tiempo metabólico para poder distinguir entre la tenacidad y la tozudez. Cualquier momento de la vida es mágico para el aprendizaje, y las situaciones en las que te posicionas víctima o melancólic@ ennublecen la visión, entorpecen la claridad y algo nos estamos perdiendo.
Muchas gracias por estar aquí!

martes, 4 de octubre de 2011

Ritmo y creatividad

Baile de los presos de Cebú, prisión de elevada seguridad en Filipinas.
La coreografía, ritmo, organización y disciplina que muestra este vídeo ya nos da idea de que la inversión en el tiempo empleado no ha sido infértil.
La materia prima de la que estamos hechos es común a todos los humanos y nos mueven las emociones. 
La apuesta que este centro muestra, aporta una visión espléndida del cómo manejar un grupo, donde aquello que les puede unir sea constructivo y con alternativas diferentes a las que les hayan llevado a la situación de no libertad.
El ir modelando los pensamientos (más positivos y creativos) mediante las acciones genera, a medio y largo plazo, oportunidades hacia un nuevo enfoque, por lo tanto, nuevo comportamiento, uno más sociable y con más garantías para una nueva vida.
Es todo un espectáculo, con una táctica infalible, que demuestra una sabia estrategia de actitud de cambio. Otra forma de entrenamiento, de coaching indirecto, en acción maestra.
¿Quien sabe si será un prototipo a seguir en los sistemas penitenciarios? Después de todo, ya lo hemos visto en varias ocasiones desde una de las pioneras, como la que vimos de la  Liverpool Street Station el 15 de enero de 2009 a las 11am. donde 70 bailarines sorprendieron a cientos de pasajeros con una espectacular variación.
Que lo disfrutes!

martes, 14 de diciembre de 2010

Música sin fronteras

Ya hace tiempo que llegó este vídeo a mi bandeja de entrada y hoy ha vuelto! Me gusta tanto que lo quiero compartir con vosotros. Es todo un espectáculo vibracional, una fantástica forma de compartir, de estar unidos en la distancia. No importa la cultura, el horario, la edad, el sexo. Sólo requiere una sincronía y una misma intención: el trasladar una emoción envolvente a una multitud.
Que lo disfrutéis.
Un abrazo y hasta luego!


Stand By Me | Playing For Change | Song Around The World from Concord Music Group on Vimeo.

viernes, 1 de octubre de 2010

Puedes elegir


De la misma forma que creamos hábitos, con los que nos capacitamos y aprendemos a hacer las cosas de manera tan fácil que casi se automatiza (respirar, enfadarnos, amar, alegrarnos, entristecernos, caminar…….), podemos desautomatizar ciertos hábitos que nos perjudican y probar otras formas para sentirnos mejor. Esto no sucede, si no somos conscientes de que ese  comportamiento nuestro no sirve para nuestro bienestar. Quizá, cuando lo adoptamos nos servía, o  tal vez, tan sólo nos lo habían trasladado y no observábamos que no se “cosía” con nosotros. Lógicamente, el cambiar por cambiar no nos motiva. Sin embargo, para motivarnos en una nueva postura nuestra ante las situaciones, el simple hecho de detectar que algo nos molesta “esto no me va”, “esto así no me gusta”, ¿por qué las cosas tienen que salir así?,…nos lleva a la intención de desear que esto cambie, por lo tanto a probar fórmulas. Ya sabemos que no funciona lo de desear que todo a nuestro alrededor cambie o que “los otros” cambien. Es un ejercicio como los atletas, ir cada vez aumentando nuestra práctica hacia probar otras formas de actuar, tomando como guía, por ejemplo, a los aspectos que nos muestran otras personas de resolver y afrontar las situaciones. Es una forma de variación, utilizar de “chuleta” el cómo lo hacen otros que vemos que nos agrada cómo se muestran, o bien recoger nociones de aquí y de allá y crear la nuestra propia.
Te cuento una historia, para que puedas empatizar y ampliar la visión de quien lo está “sufriendo”.
Arturo tiene a su padre en el Hospital, en cuidados intensivos desde hace 3 semanas. Durante las cuales, los informes médicos son del tipo “está muy grave y podemos hacer esto, sin embargo, somos conscientes de que haciendo esto, le estropeamos lo otro, aunque si no se lo hacemos, lo perdemos.  Pero también podemos perderlo mientras hacemos esto”.
Arturo es el hermano mayor de 3, el resto son 2 hermanas, y éste papel lo tiene desde hace 12 años, ya que su hermano mayor le cedió el puesto. Ya no está en este plano existencial.
Puedes imaginarte su estado de ánimo de día tras día esforzarse en compaginar estas noticias de un ser amado y de tanta relevancia (figura de autoridad paterna) con sus otras prioridades: su madre de 84 años (1 año mayor que su esposo), la familia creada por él, el trabajo (siendo socio empresario),  sus aficiones, y demás responsabilidades.
A estas alturas, casi trascendiendo las limitadas noticias médicas, en cuanto a entusiasmo, su padre comienza a regresar a la consciencia. Su aspecto mejor no mencionarlo (lleva conectada más maquinaria de la que muchos hogares tienen en su conjunto tecnológico, sumando incluso los electrodomésticos!!), su estado anímico, según indica su imagen y lo que los médicos informan está depresivo. La visita diaria adquiere una mezcla de impotencia por la situación (no puedo hacer más) junto a la ilusión de que ese pequeño avance diario se traduzca en una sonrisa desde el padre al hijo. Un pequeño reconocimiento totalmente deseado a modo de “incentivo” para continuar cada día.
El consejo desde la autoridad médica, como de las enfermeras que rodean el trato diario al padre es de ser muy positivos, animarle y contarle cosas que le lleven lejos de esa apatía que muestra. Aspecto comprensible si, además de tener presente en nuestra objetividad todos los fármacos introducidos en su cuerpo, con la intención de “salvarle la vida”, tenemos en cuenta que la persona que está postrada en una cama totalmente conectada es un comunicador nato, que se nutre del aspecto relacional y la actividad constante.
Dicen los expertos en estas realidades, que el enfermo no tiene sus capacidades mentales al 100%, es más, cuando se liberan de la química introducida en su cuerpo, no recuerdan a penas esas vivencias, lo entienden como un paisaje borroso. Sin embargo, una cuestión difícil es la de los familiares que viven e interpretan las señales recibidas, casi arrancadas a su ser querido, cuando no reciben ese amor desde un ligero o sutil guiño. Es muy doloroso interpretar negación hacia tu presencia, se lleva como una especie de afrenta desde el ser querido. Se sienten incluso unos celos involuntarios hacia el personal sanitario si las muestras que esperas recibir: el feedback, el asentir, el parpadear, el fijar la mirada (ante la falta de manifiesto muscular facial), las reciben éstos. Es como una decepción del orden esperado: primero yo, papá, que estoy aquí por ti, que quiero que salgas adelante, que necesito de tu bienestar…y luego esas personas que ejercen esa tarea tan humana, pero que saben manejar y ser coherentes con los sentimientos ante y hacia el paciente, pues es parte de su entrenamiento diario.
Lo más sensato hacia nosotros mismos, metiéndonos en la piel de Arturo, podría ser el salir un poco de su propio sentimiento y actuar como observador ajeno. Me explico, cuando nos cuentan historias otras personas, dado que no las sentimos en nuestras carnes y estamos más libres emocionalmente hablando, somos capaces de dar alivio, sugerencias,…de escuchar. ¿Qué tal si Arturo intenta tener una conversación interior con su padre? Aquello que le diría sin turbarse, sin sentir pudor, esos sentimientos que nos cuesta hasta de ponerles palabras…Muchas veces, cuando ves sin energía a un ser querido, si no esperas nada de él, y tan sólo ofreces, no hacen falta palabras. Esas las llevas dentro, pero las puedes transmitir con tu “estar” sin más, con cogerle la mano, con decirle “hola, estoy aquí, para lo que precises”.
Eso sienta muy bien, y te aleja de esa necesidad inconsciente de solicitar ánimo de quien más lo requiere.
Es mi deseo ayudar a tantos como se encuentren en situaciones transicionales parecidas, invitándoles a reflexionar más allá de su propio dolor y tristeza, pues ni nos ayudamos ni ayudan.  Puedes comenzar a practicar tan pronto como te lo propongas y constatar tu cambio de ánimo y subida de energía. No esperes a desproporcionar la realidad, si manejas tus emociones y las llevas a la alegría e ilusión por avanzar, por un mejor momento, por una sonrisa perdida que tú recojas…sentirás un grato bienestar de haber colaborado, como mínimo hacia tu persona. Y eso se contagia!!!!
Un abrazo.

sábado, 7 de agosto de 2010

Amor...amar. Medicina natural y a nuestro alcance.

Hola!!! Os hago llegar copia de la entrevista al Dr. Jorge Carvajal de Marzo'09, Médico Cirujano de la Universidad de Andalucía, pionero de la Medicina Bioenergética. Merece su lectura y reflexión. Deseo que la disfrutéis y que os "restaure" en lo que podáis estar bloqueados.
Muchos besos y hasta pronto!!!



¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma? El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.
La Salud y Las Emociones
¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican? Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional.
Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo nos afecta la ira? La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos? La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.
¿La alegría suaviza el ánimo? Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza? La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.
¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo? Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil! Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
¿Cómo prevenir la enfermedad? Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla, porque seremos salud.
¿Y si aparece la enfermedad? Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida. Cada vez más personas sufren ansiedad. La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.
¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia? La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el "debería ser", y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época. El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.
¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos? La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
¿Qué es para usted la felicidad? Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia. Vivir el Presente
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo? Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
¿Tan confundidos estamos, en su opinión? Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.
¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor? El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama. Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor. pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor. Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego. Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.
¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero? Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti. La clave entonces es amarse a sí mismo. Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.

viernes, 30 de julio de 2010

La enseñanza en valores

Me ha llegado este interesante vídeo sobre el verdadero valor de la enseñanza y del "maestro".
Quizá deberíamos aprender.....
1 profesor y 35 alumnos. Toshiro Kanamori y un objetivo: aprender a SER FELICES cuidando a los que te rodean.
Este documental titulado “Pensando en los demás” (Children full of life) es una sencilla revolución pedagógica que muestra el camino hacia un mundo mejor. Merece la pena verlo. Ha sido premiado en numerosos festivales por la dulzura que transmite en la enseñanza y por el cántico a la vida que representa. En una escuela municipal de primaria de Kanawara, una pequeña ciudad japonesa, Toshiro Kanamori ha conseguido unir aprendizaje con diversión, respetando la individualidad de cada niño y promoviendo el crecimiento empático e interdependiente de todos sus alumnos:
Un abrazo y hasta pronto!

domingo, 21 de febrero de 2010

La Teoría de la relatividad

TEORÍA DE LA RELATIVIDAD

Al final de la tarde, un ginecólogo espera a su última paciente...que no llega. Después de media hora de espera, supone que ya no vendrá y decide tomarse un gin-tonic para relajarse antes de volver a casa. Se instala confortablemente en una poltrona y empieza a leer un periódico, entonces suena el timbre de la puerta.... Es la paciente que llega toda sofocada y pide disculpas por el retraso. - No tiene importancia - responde el médico - mire, yo estaba tomando un gin-tonic mientras esperaba. ¿Quiere usted uno para relajarse un poco? - Acepto con placer - responde la paciente aliviada - Le sirve un vaso, se sienta frente a ella y empiezan a conversar sobre temas banales.... De repente se oye un ruido de llaves en la puerta del consultorio. El médico tiene un sobresalto, se levanta bruscamente y dice: ¡Mi mujer! Rápido, quítese la ropa y abra las piernas...
En la vida todo es relativo...
Gracias Nati, por hacerme llegar este claro ejemplo, que también se puede aplicar a la Ficción emocional, es decir a cómo nos contamos las cosas, siendo que ellas, en sí, no tienen interpretación!!! Si partimos de que los hechos son neutros, el cómo las interpretemos es lo que nos llevará a una u otra emoción: rabia, tristeza, alegría, miedo (las básicas, de las que definen muchas más). 
Las emociones son parte de nuestra vida, sin ellas no la vivimos, sería como estar anestesiados. Como ejemplo, te puedo contar una situación en la que no llega a actuar el miedo. En un trayecto con el coche, viajando dormido en la parte trasera, te despiertas después de haber sufrido un accidente (sin más problemas que del susto del conductor y un poco de chapa). Sin duda, de haber estado despierto, una de las posibles reacciones, (si no intervienen otros conductores, con lo que podría aparecer la rabia, además), siendo, por ejemplo, el motivo tan sólo una somnolencia del conductor, o algún obstáculo en la calzada, como nieve o gravilla, que hagan perder el control del vehículo, durante el manejo del volante habría interactuado tu mente hacia el miedo. El hecho ha sucedido, pero sin estar tu interpretación presente, no ha llegado a ser una mala experiencia, pues estabas neutro: dormido.
Un abrazo. Hasta luego!

jueves, 18 de febrero de 2010

¿Por qué caminar si puedes volar?

No temer al cambio, mediante el amor....la paz....Experimentar, sostener, liberarnos de los límites que nosotros mismos alimentamos. Crear el poder desde el viaje hacia nuestro interior. Os dejo con este cortito vídeo, sin embargo contundente, disfrútalo!


Gracias Maria, por compartírmelo.
Hasta pronto!