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lunes, 17 de marzo de 2014

El apego y la libertad


Apego, dichoso apego.
La cultura europea, en la que he navegado e intento, cada vez más, ampliar mi visión, nos lleva a unos apegos sobre la materia, me refiero no sólo a “el tener”, sino también al poseer, de alguna manera a las personas  que “queremos”. Tal vez, cuando cambiamos al uso de la palabra “amar”, ya no hay tanto apego ni resistencia a la libertad propia y ajena. Amar sin propiedad, sin condiciones: amor incondicional. Amar a tu pareja por ser quién es, no distanciarse por el cómo se comporta, siempre y cuando nosotros mismos sepamos amarnos y poner, para ello, una actitud de respeto, con lo que se inicia ese boomerang. No estoy diciendo permitir hasta recibir lesión de cualquier índole. A veces, agarrados a unos patrones de pensamiento automatizados, no sabemos cambiar ese “chip” y somos nosotros mismos quienes invitamos a según qué situaciones.
Podemos observar en los animales y ellos lo hacen más fácil.


Nuestra relación con los hijos, esa pseudolibertad en la que “es mi hijo” conlleva a unas posturas, a veces de posesión, como si no fueran seres interdependientes, sino dependientes. En cierto aspecto una de las tareas de los padres, es protegerlos, pero no borrar su propio formato o esencia, moldearlos, no castrarlos, de manera que los hagamos dependientes de cualquier forma de expresión.  
Una forma de medir nuestra propia libertad, de aquello en lo que nos damos permiso a realizar, desde nuestro pensamiento, palabra y luego acción, es reflexionar y utilizar las neuronas espejo de aquello que permitimos o no permitimos a otros. Y, con otros, me refiero a cualquier ser de nuestro entorno, con mayor graduación con los que forman parte de nuestro círculo de influencia. Tanto cercanos como viviendo a kilómetros, pues ya sabemos que cada vez más, las distancias son virtuales. De ahí que surja la frase “la confianza da asco”, a veces, al confundir este linde de libertad, pretendemos imponer, muchas veces inconscientes de lo que estamos proyectando, y perdemos el respeto ajeno.


Cuando el apego es hacia un ser querido que ya no está en “modo terrenal”, duele, escuece, hace que nos distorsionemos internamente y que, de alguna manera, interrumpamos nuestro propósito diario: ser felices y aportar al mundo nuestra entera felicidad. Nos inunda la tristeza, una tristeza que, si bien es natural por ese cambio que nos indica una forma nueva de seguir viviendo, ese salir de nuestra zona conocida y aprender ahora a vivir sin esa presencia física del ser querido, aún nos aturde. De alguna manera, creemos que los necesitamos, que sin ellos no será nada igual. Es cierto lo segundo, sin embargo, en eso consiste el crecimiento y, cuando  somos pequeños y no estamos tan viralizados por condicionamientos, normas y miedos, vemos natural el crecer. Incluso, como así nos lo presentan y, bastantes lo solemos “comprar”, la información que recibimos, desde diferentes inputs es que entramos cada vez más en inteligencia y, por lo tanto, acopio de poder: “ya lo entenderás cuando seas mayor”, “entonces podrás opinar”,… y esas frases que traducimos a “me verán más”, “aún no me puedo mostrar como soy”,” voy a ver cómo me lo monto para ser importante hacia los otros”. Qué lástima, qué manera inconsciente de condicionar y, luego, condicionarnos nosotros mismos. O bien buscando la aprobación, el reconocimiento, el equilibrio entre lo justo y lo injusto, el qué dirán, el bailar con las quejas que vemos anunciar por otros y que ni siquiera estaban en nuestro campo visual. Nuevamente, todo nos lleva a la mayor razón del Ser, sentirnos amados. Ahora ya podemos ver la mejor versión de nosotros mismos: ser no es fingir ni justificar, sino amar sin traspasar el respeto propio y ajeno bajo la libertad de aceptarnos sin confundir con el libertinaje. Elegir, desde nuestra dignidad, a cada paso, nuestro comportamiento y actitud ante la vida. Remodelarnos según nuestros valores e ir cuestionando nuestras creencias limitadoras.
Si nos proponemos escucharnos, desde un diálogo interior totalmente libre de quejas y críticas, de manera que podamos tocar con nuestra esencia, nuestro máximo amor, eso es lo que ofreceremos externamente. Los apegos serán cada vez menos transgresores, más humildes y manejaremos una mayor capacidad de flexibilidad en la que nuestra experiencia se nutrirá de mucho más de lo que pudiéramos imaginar. Nada es totalmente tangible, todo pasa por nuestras reglas internas, todo es interpretado según las normas de nuestra vida, nuestros modelos mentales: valores y creencias. De ahí que cuando dialogamos con otras personas, podamos nutrirnos más, observando cómo para ellos la realidad no es igual a la nuestra. Por lo tanto, aquello que creemos tan sólido: “tener la razón”, ya no es tan importante ni frustrante. He ahí nuestra evolución, eso que recibimos y damos amplía nuestra experiencia, muchas veces, aun así,  hemos de “catar” por nuestra parte, eso que llamamos equivocarnos, tenemos el derecho a probar, a pesar de las experiencias vividas por otras personas. Otras veces, desde la empatía, ya tenemos suficiente.
Después de todo, la cultura es la traslación del saber ofrecido por muchos otros, con los que estamos en mayor o menor medida de acuerdo.


Retomando los pulmones del apego, ese constructo diario, y esa libertad última de saber vivir con uno mismo y ofrecer, sin esperar a que te ofrezcan, ni tampoco imponer, es uno de los caminos más dulces de llegar a un autoconocimiento placentero. Ya sabemos los valores intrínsecos al ser humano: el amor y la libertad. Por ellos se han generado milagros y matanzas, también por el poder. Damos vueltas y vueltas a lo largo de las generaciones con estos tres motivos por los que continuar sembrando y, de alguna manera, lo que decimos “luchando” por pertenecer a un mayor o menor grupo. Por ser visibles, importantes.
El amor lleva a la felicidad, si desatamos las barreras del amor, respiraremos y exhalaremos felicidad y amor. Esas barreras que aún sentimos de los seres queridos que ya no están en forma física las podemos transmutar con una sonrisa interior, de manera que, aunque ya no cohabiten en un mismo plano, notamos su presencia, entran en nuestros sueños, siguen ahí vivos en nuestra mente y corazón, son parte de nuestra alma, pero ahora ya sin los sufrimientos que acompañan a nuestra parte más material, nuestro necesario ego para poder tener ese acompañante del alma, nuestro cuerpo.

Doy gracias a todos los seres queridos que ya han partido y han volcado su amor en mis células, que, de la mejor manera que han sabido han compartido su bondad y templanza, su calor humano, sus vivencias.  El resto de momentos menos luminosos desde ellos mismos y así traducidos por mí, muchas veces sus miedos reflejados en palabras y actitudes, son diluidos.  Esa pequeña falta de luz, cuando estaban en esta vida es la que, desaparece en su recuerdo. De tener algo pendiente, siempre estamos a tiempo de hablar alma con alma, un nuevo diálogo interior y dejar en paz nuestro momento, pues ellos ya lo están. 

domingo, 6 de mayo de 2012

La sabiduría que aporta la vejez

Os comparto un escrito, que me ha llegado, por el mensaje que nos da. Lo sabemos intrínsecamente, sin embargo, solemos olvidarnos y vivir bajo otras prioridades en nuestro pensamiento. Nos recuerda que la vida es una experiencia, por tanto, un cúmulo de elecciones diarias. Una de las formas por las que podemos optar es hacerlo con ilusión, esa sonrisa que contagia, y amor-humor. Seguramente que todo lo que tengamos que decidir, con esta fórmula será más fácil y agradable.
Suele llegar esa sabiduría a la vejez, por la cantidad de veces que nos lo hemos recordado, por tantas vivencias propias y ajenas con las que hemos aprendido. Bueno, no estaría mal, usar esa sabiduría sin tener que esperar...




Las mil Canicas…
Cuanto más envejezco, más disfruto de las mañanas del sábado.

Tal vez es la quieta soledad que viene por ser el primero en levantarse o quizá el increíble gozo de no tener que ir al trabajo, de todas maneras, las primeras horas de un sábado son en extremo deliciosas.

Hace unas cuantas semanas, me dirigía hacia mi equipo de radio-aficionado, con una humeante taza de café en una mano y el periódico en la otra, lo que comenzó como una típica mañana de sábado, se convirtió en una de esas lecciones que la vida parece darnos de vez en cuando, déjenme contarles:

Sintonicé mi equipo de radio en banda de 20 metros, para entrar en una red de intercambio de sábado en la mañana, después de un rato, me topé con un colega que sonaba un tanto mayor, él le estaba diciendo a su interlocutor, algo acerca de "unas mil canicas", quedé intrigado y me detuve para escuchar con atención:

- Bueno, Tomás, -decía- de veras que parece que estás ocupado con tu trabajo, estoy seguro que te pagan bien, pero es una lástima que tengas que estar fuera de casa y lejos de tu familia tanto tiempo. Es difícil imaginar que un hombre joven tenga que trabajar 70 horas a la semana para sobrevivir.

¡Qué triste que te perdieras la presentación teatral de tu hija!, continuó:

- Dejame decirte algo, Tomás, algo que me ha ayudado a mantener una buena perspectiva sobre mis prioridades, y entonces fue cuando empezó a explicar su teoría sobre las "mil canicas".

- Mira, me senté un día e hice algo de aritmética, la persona promedio vive unos 75 años, algunos viven más y otros menos, pero en promedio, la gente vive unos 75 años, entonces multipliqué 75 años por 52 semanas por año y obtuve 3.900 que es la cantidad de sábados que la persona promedio habrá de tener en toda su vida.

- No te distraigas y sígueme Tomás, que voy a la parte importante, me tomó hasta que casi tenía 55 años pensar todo esto en detalle, Continuó:

- Y para ese entonces, con mis 55 años, ¡¡ya había vivido más de 2.800 sábados!!, me puse a pensar que si llegaba a los 75, sólo me quedaban 1.000 sábados más que disfrutar.

Así que fui a una juguetería y compré todas las canicas que tenían, tuve que visitar 3 tiendas para obtener 1.000 canicas, las llevé a casa y las puse en una fuente de cristal transparente, junto a mi equipo de radio aficionado, yo seguía escuchando atentamente:

- Cada sábado, a partir de entonces, tomé una canica y la he tirado, descubrí que al observar como disminuían las bolitas, me enfocaba más sobre las cosas verdaderamente importantes en la vida, no hay nada como ver cómo se te agota tu tiempo en la tierra, para ajustar y adaptar tus prioridades en la vida.

Ahora déjame decirte una última cosa antes que nos despidamos y lleve a mi bella esposa a desayunar, esta mañana, saqué la última canica de la fuente de cristal y entonces me di cuenta de que si vivo hasta el próximo sábado me habrá sido dado un poquito más de tiempo de vida y si hay algo que todos podemos usar, es un poco más de tiempo, me gustó estar en contacto contigo Tomás, y espero que puedas estar más tiempo con tu familia, hasta pronto, se despide "el hombre de 75 años, cambio y fuera, ¡Buen día!

Uno podría haber oído un alfiler caer al suelo en la banda cuando este amigo se desconectó, creo que nos dio a todos bastante para pensar.

Yo había planeado trabajar en la antena aquella mañana y luego iba a reunirme con unos cuantos radio aficionados para preparar la nueva circular del Club, en vez de aquello, desperté a mi esposa con un beso, "Vamos querida, te quiero llevar con los chicos a desayunar afuera", - ¿Qué pasa? - preguntó ella sorprendida, - Nada; es que no hemos pasado un sábado junto con los chicos en mucho tiempo.

- Por cierto, ¿podemos parar en la juguetería mientras estamos fuera? Necesito comprar algunas canicas.

Nos acostumbramos a despertar sobresaltados porque se nos hizo tarde…
A tomar café corriendo porque estamos atrasados…
A comer un sándwich porque no da tiempo para comer a gusto…
A salir del trabajo porque ya es la tarde…
A cenar rápido y dormir pesados sin haber vivido el día…
A esperar el día entero y oír en el teléfono: "hoy no puedo ir"…
A sonreír a las personas sin recibir una sonrisa de vuelta…
A ser ignorados cuando precisábamos tanto ser vistos…
A sentarnos en la fila 1 del cine y torcer un poco el cuello porque estaba lleno…
A mojarnos sólo los pies y sudar el resto del cuerpo porque la playa está contaminada…
A pensar en el fin de semana porque el trabajo está duro…
A dormir todo el fin de semana porque siempre tenemos sueño atrasado…
¡¡¡ Nos acostumbramos a ahorrar la vida..!!!

Que poco a poco, igual se gasta… y que una vez gastada, por estar acostumbrados, nos perdimos de vivir.
Alguien dijo:
"La muerte esta tan segura de su victoria, que nos da toda una vida de ventaja"
Si fuiste capaz de leer hasta acá, es posible que necesites releer alguna frase, no importa si es el principio, y lo mejor es que todavía tienes tiempo,
no importa cuánto, es el que tienes y cada día merece ser vivido sin ahorrar VIDA.
Locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes.
ALBERT EINSTEIN

jueves, 22 de marzo de 2012

Coaching, potenciador de voluntad

Sin duda, cuando vemos o nos explican sucesos como los que se ven en este vídeo, sucede en nuestra conciencia esa sorpresa por la habilidad humana.
Todo es entrenamiento, fijaos en la destreza que muestra con sus pies, como nosotros la tendríamos con nuestras manos. Llega un momento en que has de recordar que lo que maneja con tanta soltura son sus pies!



El coaching, siendo una metodología que promueve la acción, potencia ciertos valores inherentes al ser humano, como conseguir aquella satisfacción que te lleve a tu realización.
Muchas veces nos acomodamos en dar vueltas y vueltas al pensamiento, tan es así que nos paralizamos y vamos postergando, incluso nos encerramos en un cúmulo de "no puedo". 
Te invito a que, cuando tengas esa sensación, cojas aire, pongas una sonrisa en tu faz y lo intentes, pero con la convicción de que sí puedes. ¿Por qué no?
Profundizando en el mensaje de este vídeo, podemos observar que esta señora, para llegar a tal destreza y manejo, ha repetido las mismas acciones una y otra vez. Lo mismo que vemos en bailarines, artistas de la pintura, profesionales en el despiece de carnes y pescados... Estamos hablando de habilidad, de dominio de una técnica o de una disciplina a base de su repetición, que no es más que un entrenamiento consciente, con su dosis de voluntad y esfuerzo. Llega un momento en que esa tarea se traslada al inconsciente y ya no supone tal nivel de esfuerzo, es cuando hacemos las cosas mecánicamente. ¿Recuerdas cuando aprendiste a conducir? Al principio tal coordinación parecía a cámara lenta. Ahora nos permitimos tener conversaciones y otros detalles que mejor reservo!
Lo mismo sucede cuando iniciamos el aprendizaje de un idioma, tocar un instrumento musical, coger el pincel en un lienzo blanco. Observa a un bebé cómo intenta llevar la cuchara a su boca, al principio no acierta el lugar justo de su boca, ni el equilibrio de la cuchara-mano-brazo. Con suerte le llega una cuarta parte de la papilla y el resto lo disfruta nuestra mascota, su ropa y todo lo que está a un metro de distancia :-)
Esa traslación es la que propone el coaching, como lo indica Tim Gallwey en su libro "El juego interior del tenis", donde divide al "Yo" en 2: el que dirige la acción y el que la realiza. Muchas veces no somos conscientes de la de cosas que llegamos a hacer en un momento cualquiera de nuestra vida. El simple hecho de respirar conlleva una correlación de acciones que ya no nos suponen un esfuerzo (en un nivel respetable de salud), no estamos dando a nuestro cerebro conscientemente la orden constante de que inspire y expire, lo hemos automatizado. Imagina cuando escribes, cuando caminas, cuando comes...
Esta mañana, en la sesión de coaching grupal semanal, ha habido una de las participantes que ha comentado, desde sí misma, la sorpresa de todo cuanto había hecho y cambiado. Le parecía increíble, dentro de las condiciones y dificultades con las que, justamente afrontaba, en esos momentos de su vida, el haber llegado a realizar y conseguir.
¿Qué tal si te propones una pequeña acción, algo que no te has permitido aún y lo experimentas? Tal vez te sorprendas!
Tal vez con tu acción de contárnoslo animes a que otros lo intenten! Probar aumenta tu experiencia.

viernes, 21 de octubre de 2011

Sesiones de Generative Coaching (SGC)



Mmmmm, qué os tengo preparado!!!
Se trata de sesiones en las que disfrutarás de un coaching de sensaciones. Me gusta llamarlas sesiones de “Coaching Sensacion-al”, de alto nivel, donde experimentarás, al tiempo que te entrenarás. Aprenderás desde tus propios recursos. En ese estado de plenitud surgirá tu propia generatividad, hallarás la forma de transformar a voluntad tu mejor estado emocional  y en el momento que desees o requieras, para aquellas situaciones que puedan ser susceptibles de estrés.
En una sesión de coaching generativo, alcanzas un estado de alta conciencia sin el obstáculo de las emociones negativas. Lo que te facilita la claridad, empatía y visión de aquellos obstáculos que nos suelen ser invisibles en un estado habitualmente alterado. Se parece a un sentir semi-consciente, como si de una hipnosis se tratara, pero con tu entera presencia.
Al ser generativo (que te adelantas al malestar) está muy indicado también para aquellas personas que  están enfrentando  situaciones muy complicadas en las que somatizan distintos procesos dolorosos: jaquecas, neuralgias, peso en el estómago, retenciones,...bloqueos.
Otros casos en los que restablece:
·         Estudiantes en épocas próximas a exámenes
·     Deportistas cercanos a competiciones
·         Padres de adolescentes en momentos de exaltación, de difícil comunicación
·    Ante situaciones nuevas no deseadas o temidas. Despido, cese de la empresa, divorcio/separación, independizarse nuestros hijos, nuev@ ti@, nueva abuel@, enfermedad grave de algún familiar o propia,…
·         En procesos de requerir más de nosotros mismos: ascensos laborales; inicio en un trabajo; próximos al parto; recién llegado el 1er hijo; incertidumbre por la llegada del segundo hijo frente a nuestra adaptación con el primero y el resto de tareas; el efecto espejo del padre ante estas situaciones.

Con las sesiones de coaching generativo, en un estado saludable del individuo, se comprime la experiencia (nanoexperiencia), por lo que la sesión de coaching de alto rendimiento toma un formato más cuántico, menos temporal. Se avanza por el propio estado generado. No tiene sentido satisfactorio el preocuparnos una vez estamos en una costosa situación, sino el ocuparnos de que no suceda. En nuestra cultura, vemos de sentido común llevar un calzado apropiado al terreno, no nos cuestionamos la dificultad de elegir zapatillas deportivas frente a zapatos de “tacón” cuando vamos a trotar por la montaña! Disculpa el comparativo, pero el esperar a estar mal, cuando lo vemos venir, sólo nos lleva a un malestar gratuito.
Estas sesiones pueden ser presenciales o telefónicas. Por escrito hallan obstáculos, por lo que la eficacia merma.
El formato es de unos 20-30 min. para generar el estado eficaz y placentero en el cliente, seguido de unos 45 min. de sesión de coaching de alto rendimiento. Los datos son dependientes del estado y momento que esté viviendo la persona. Es menor el tiempo cuando hay más predisposición (menos bloqueo) y mayor cuando el estado del cliente adopta una postura de boicot interno para preservar su conflicto estructural, por lo que se presenta más rigidez. En cualquier supuesto, el resultado es espectacular, se trata de calibrar lo que mejor se adapte al cliente y su momento.
¿Cómo crees que te sentaría?
Gracias por tu lectura, tu tiempo es tu vida!
Por cierto, si quieres navegar un rato, te invito: http://www.tuacierto.com/coaching

lunes, 10 de enero de 2011

La libertad

Una encantadora amiga, de aquellas incondicionales que nutren tanto nuestra alma, me ha enviado esta presentación, con la excusa de que le recuerda a mí. :-)))
Mi agradecimiento, acompañado de mi pequeña aportación.
Muchas veces confundimos la esencia de la libertad, como una forma de escapar de ciertos comportamientos impuestos y dirigirnos hacia los que contemplamos como genuinos.
Aún recuerdo cuando mi abuelo comentaba ... "no hay que confundir la libertad con el libertinaje" y lo he aprendido desde la experiencia, no suelo conformarme con frases que no tengan para mí contenido. Por lo tanto, si lo experimento queda aprehendido.
La libertad lleva consigo, de la mano, la responsabilidad. Hablo de tener una actitud de respeto por lo recibido y aportar aquello que nos surge como producto de nuestra dignidad y encanto más arraigado a nuestra identidad. Te lleva a la capacidad de elección, libre de cargas, ligero, feliz.
Cuántas guerras han sucedido en su nombre!!!
Nelson Mandela: se sentía libre en una pequeña celda.
Así, y ahora bajo tu propia reflexión, ¿no crees que vale la pena?
Con mucho cariño y un abrazo enorme! Hasta pronto!!!

jueves, 30 de diciembre de 2010

Aprendizaje con apertura visual

Admirar la belleza, sin un destino marcado. Hablo de apertura de la perspectiva donde situamos nuestro baremo de "lo bello". Si te fijas, hasta en las fotos de personajes que no los catalogaríamos como "belleza", el autor las ha incluido. Tras la reflexión en TODO lo que nos rodea, es difícil no apreciar el encanto de cada atisbo que se postra ante nuestra mirada. Ser presentes en cada momento de nuestras vidas, tornar la mirada con un nuevo propósito: disfrutar de cada presencia y de cada instante. Para mí eso es la vida. Impregnarte de sensaciones, emociones, momentos: la suma de cada instante. De ahí que sacar la conclusión de que "correr" es acelerar el siguiente instante, para evitar vivir el que realmente te pertenece. Bueno, no voy a obviar que a veces corremos por habernos "estancado" en un momento feliz o momento en el que hemos empleado un tiempo que nos ha aportado conocimiento, reflexión o quizás compartir con otro! Luego es cuando para la siguiente acción hemos de comprimir el tiempo y "andar a la carrera que no llegamos"!!! También va bien eso de ejercitar las piernas! Sin embargo, dista bastante esta actitud de la de estrés, ansiedad, desequilibrio...Piénsalo con calma, si enfocas cada paisaje de tu vida como un nuevo acontecimiento, sin "buscarle los 3 pies al gato" y le vas dando la vuelta, será un entrenamiento válido hacia hallar tu fórmula de sentirte bien y crecer de las adversidades (resiliencia). Puede que seas una persona que no analiza las situaciones, pero te sientas agredida por ellas. O quizás seas una persona muy cognitiva y todo lo analices. En cualquiera de los casos, el buscar tu propio enfoque para tu aprendizaje, es decir que lo que te vaya sucediendo no "caiga en saco roto", revertirá en un crecimiento sí o sí desde ti directamente proporcional hacia ti! Te dejo con las fotos!
Un abrazo!!!

miércoles, 3 de febrero de 2010

Nuestra actitud ante la vida

Como puedes ver, tenemos la capacidad de transformar nuestro día. El ejemplo de Stephen Covey es muy sencillo de visionar en algún ejemplo de nuestra vida. Cuántas veces nos revolvemos y enredamos nuestro día. ¿Quién no te dice que, a pesar de levantarte "con el pie izquierdo", no puede ser un día "redondo"? El ser más permisivo, más paciente, muchas veces nos genera la oportunidad de VER, de darnos cuenta de las cosas fuera del enfoque que le estamos dando. Si acostumbras a ver las cosas positivas, encantadoras, agradables, sabrás que la emoción que te acompaña habitualmente es la alegría. No tiene porqué ser una monotonía tu vida, es equilibrado y sostenible tener variación en tus días, pero qué bien que saben cuando te conviertes en mago de ello, me explico: cuando pones intención de que salga bien para ti y tu entorno, hallas la forma de que aquello que parecía insoportable, insostenible, oscuro, indeseable...se torne, con un poquito de esa luz que emanas y a veces sobresale de ti y "zas" lo transformas desde la conciencia (el darte cuenta) de que tú lo has provocado, has sido el responsable de transformar donde habían disturbios en sonrisas......Qué bien sienta. Te recuerdo que esto consiste en ser creativo, improvisador, en no doblegarse ni a la primera ni a la segunda. Probar distintas formas de encontrarte a gusto contigo mismo, sintiendo que proyectas ese bienestar a tu paso, que no pasa ni te pasa desapercibido. Tan sólo lo has de ir practicando y hallar tu forma, no sirve imitar la de otros, pues cada situación y cada momento son distintos, no existen dos iguales. Sin embargo, cuando ya lo vas ejerciendo, cada vez es más sencillo, más automático: sale sin esfuerzo. El resultado es sentirte el dueño de tu vida, de aquella que día a día tú diriges, participas, creas, consigues....Una bonita forma de vivir y disfrutar creciendo desde tu propia invención, sin adoptar patrones ni vivencias o modos de otros, ser tú mismo (único y con tu propia huella). Vivimos  en un campo lleno de posibilidades, tan sólo has de elegir todo aquello que te agrade probar y cuyo resultado sea tu bienestar, tu paz interior, tu externa felicidad (que la ven)...tu voto hacia "la vida es un reto constante". Busca, desea y recibirás, no hace falta que te recuerde que cuando lo has solicitado se te ha presentado!!!
Hasta pronto!