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lunes, 17 de marzo de 2014

El apego y la libertad


Apego, dichoso apego.
La cultura europea, en la que he navegado e intento, cada vez más, ampliar mi visión, nos lleva a unos apegos sobre la materia, me refiero no sólo a “el tener”, sino también al poseer, de alguna manera a las personas  que “queremos”. Tal vez, cuando cambiamos al uso de la palabra “amar”, ya no hay tanto apego ni resistencia a la libertad propia y ajena. Amar sin propiedad, sin condiciones: amor incondicional. Amar a tu pareja por ser quién es, no distanciarse por el cómo se comporta, siempre y cuando nosotros mismos sepamos amarnos y poner, para ello, una actitud de respeto, con lo que se inicia ese boomerang. No estoy diciendo permitir hasta recibir lesión de cualquier índole. A veces, agarrados a unos patrones de pensamiento automatizados, no sabemos cambiar ese “chip” y somos nosotros mismos quienes invitamos a según qué situaciones.
Podemos observar en los animales y ellos lo hacen más fácil.


Nuestra relación con los hijos, esa pseudolibertad en la que “es mi hijo” conlleva a unas posturas, a veces de posesión, como si no fueran seres interdependientes, sino dependientes. En cierto aspecto una de las tareas de los padres, es protegerlos, pero no borrar su propio formato o esencia, moldearlos, no castrarlos, de manera que los hagamos dependientes de cualquier forma de expresión.  
Una forma de medir nuestra propia libertad, de aquello en lo que nos damos permiso a realizar, desde nuestro pensamiento, palabra y luego acción, es reflexionar y utilizar las neuronas espejo de aquello que permitimos o no permitimos a otros. Y, con otros, me refiero a cualquier ser de nuestro entorno, con mayor graduación con los que forman parte de nuestro círculo de influencia. Tanto cercanos como viviendo a kilómetros, pues ya sabemos que cada vez más, las distancias son virtuales. De ahí que surja la frase “la confianza da asco”, a veces, al confundir este linde de libertad, pretendemos imponer, muchas veces inconscientes de lo que estamos proyectando, y perdemos el respeto ajeno.


Cuando el apego es hacia un ser querido que ya no está en “modo terrenal”, duele, escuece, hace que nos distorsionemos internamente y que, de alguna manera, interrumpamos nuestro propósito diario: ser felices y aportar al mundo nuestra entera felicidad. Nos inunda la tristeza, una tristeza que, si bien es natural por ese cambio que nos indica una forma nueva de seguir viviendo, ese salir de nuestra zona conocida y aprender ahora a vivir sin esa presencia física del ser querido, aún nos aturde. De alguna manera, creemos que los necesitamos, que sin ellos no será nada igual. Es cierto lo segundo, sin embargo, en eso consiste el crecimiento y, cuando  somos pequeños y no estamos tan viralizados por condicionamientos, normas y miedos, vemos natural el crecer. Incluso, como así nos lo presentan y, bastantes lo solemos “comprar”, la información que recibimos, desde diferentes inputs es que entramos cada vez más en inteligencia y, por lo tanto, acopio de poder: “ya lo entenderás cuando seas mayor”, “entonces podrás opinar”,… y esas frases que traducimos a “me verán más”, “aún no me puedo mostrar como soy”,” voy a ver cómo me lo monto para ser importante hacia los otros”. Qué lástima, qué manera inconsciente de condicionar y, luego, condicionarnos nosotros mismos. O bien buscando la aprobación, el reconocimiento, el equilibrio entre lo justo y lo injusto, el qué dirán, el bailar con las quejas que vemos anunciar por otros y que ni siquiera estaban en nuestro campo visual. Nuevamente, todo nos lleva a la mayor razón del Ser, sentirnos amados. Ahora ya podemos ver la mejor versión de nosotros mismos: ser no es fingir ni justificar, sino amar sin traspasar el respeto propio y ajeno bajo la libertad de aceptarnos sin confundir con el libertinaje. Elegir, desde nuestra dignidad, a cada paso, nuestro comportamiento y actitud ante la vida. Remodelarnos según nuestros valores e ir cuestionando nuestras creencias limitadoras.
Si nos proponemos escucharnos, desde un diálogo interior totalmente libre de quejas y críticas, de manera que podamos tocar con nuestra esencia, nuestro máximo amor, eso es lo que ofreceremos externamente. Los apegos serán cada vez menos transgresores, más humildes y manejaremos una mayor capacidad de flexibilidad en la que nuestra experiencia se nutrirá de mucho más de lo que pudiéramos imaginar. Nada es totalmente tangible, todo pasa por nuestras reglas internas, todo es interpretado según las normas de nuestra vida, nuestros modelos mentales: valores y creencias. De ahí que cuando dialogamos con otras personas, podamos nutrirnos más, observando cómo para ellos la realidad no es igual a la nuestra. Por lo tanto, aquello que creemos tan sólido: “tener la razón”, ya no es tan importante ni frustrante. He ahí nuestra evolución, eso que recibimos y damos amplía nuestra experiencia, muchas veces, aun así,  hemos de “catar” por nuestra parte, eso que llamamos equivocarnos, tenemos el derecho a probar, a pesar de las experiencias vividas por otras personas. Otras veces, desde la empatía, ya tenemos suficiente.
Después de todo, la cultura es la traslación del saber ofrecido por muchos otros, con los que estamos en mayor o menor medida de acuerdo.


Retomando los pulmones del apego, ese constructo diario, y esa libertad última de saber vivir con uno mismo y ofrecer, sin esperar a que te ofrezcan, ni tampoco imponer, es uno de los caminos más dulces de llegar a un autoconocimiento placentero. Ya sabemos los valores intrínsecos al ser humano: el amor y la libertad. Por ellos se han generado milagros y matanzas, también por el poder. Damos vueltas y vueltas a lo largo de las generaciones con estos tres motivos por los que continuar sembrando y, de alguna manera, lo que decimos “luchando” por pertenecer a un mayor o menor grupo. Por ser visibles, importantes.
El amor lleva a la felicidad, si desatamos las barreras del amor, respiraremos y exhalaremos felicidad y amor. Esas barreras que aún sentimos de los seres queridos que ya no están en forma física las podemos transmutar con una sonrisa interior, de manera que, aunque ya no cohabiten en un mismo plano, notamos su presencia, entran en nuestros sueños, siguen ahí vivos en nuestra mente y corazón, son parte de nuestra alma, pero ahora ya sin los sufrimientos que acompañan a nuestra parte más material, nuestro necesario ego para poder tener ese acompañante del alma, nuestro cuerpo.

Doy gracias a todos los seres queridos que ya han partido y han volcado su amor en mis células, que, de la mejor manera que han sabido han compartido su bondad y templanza, su calor humano, sus vivencias.  El resto de momentos menos luminosos desde ellos mismos y así traducidos por mí, muchas veces sus miedos reflejados en palabras y actitudes, son diluidos.  Esa pequeña falta de luz, cuando estaban en esta vida es la que, desaparece en su recuerdo. De tener algo pendiente, siempre estamos a tiempo de hablar alma con alma, un nuevo diálogo interior y dejar en paz nuestro momento, pues ellos ya lo están. 

domingo, 16 de septiembre de 2012

Experiencias sanas, no prohibidas: El masaje ayurvédico



Una de las delicias, como estar en el séptimo cielo, que he experimentado recientemente,  es un masaje ayurvédico. Fue como un viaje astral, un deleite para los sentidos.
Ya conocía de la medicina ayurvédica, incluso había tomado preparados de fitoterapia e infusiones que, a modo de remedio natural, ayudaban sin intervenir en contraindicaciones. (¡Y lo voy alternando!). He leído unos cuantos libros maravillosos de Deepak Chopra (médico ayurvédico) y asistido a un seminario que nos ofreció en 2010 en el Forum de Poble Nou (Barcelona).

El masaje, me lo propuso una buena amiga que se ha volcado “full-time” en la práctica, tanto del masaje ayurvédico, como de un revitalizador Reiki, reflexología, técnica metamórfica y demás disciplinas que nos aúnen cuerpo-mente y nos permiten un estado de equilibrio y sanación, tanto interior como exterior. Los que conocéis del tema, ya sabéis que cuando nuestro interior sana se refleja en el exterior.

Desde la metafísica, toda dolencia es una expresión de nuestro cuerpo que llama a un cambio en nuestra actitud y creencias. Eso ya sabéis que es tarea del coaching, sin embargo, el deleitarnos con esos momentos y experimentar un masaje cuerpo-alma creo que es tarea imprescindible para dignificarnos, eso que llamamos “amarnos” y que pocas veces sucede en la práctica. Ser conscientes y, por lo tanto, coherentes de que nuestra maquinaria requiere de ciertas “ITV”, ya que es nuestro equipaje para este viaje que es la vida. Ya veis que podemos elegir el vivir, o el pasearnos por la vida a duras penas…Dureza por no realizar hacia nosotros esos actos tiernos como lo hemos hecho por nuestros hijos o recibido cuando éramos bebés.  Penas, porque a veces, preferimos llevar la mochila de sucesos desafortunados, antes que limpiarlos y liberarnos de ellos. Quizás no recordemos las caricias que recibiéramos siendo bebés, pero os dais cuenta de la admiración que todos los bebés en cochecito reciben: ¡Qué monería! ¡Parece muy despierto! ¡Qué tranquilito y feliz se le ve! ¡Mira, mira, está soñando y dibuja una sonrisa de felicidad que parece estar de fiesta!...Venimos con mucha andadura, venimos a experimentar, y somos nosotros los que elegimos hacerlo fácil y sentirnos felices o difícil y sacrificado. Sé que parece muy bestia decirlo así, pero a medida que te respetes y cuides de ti, verás como la calidad que ofreces a tu entorno, al mundo y a ti mismo, mostrará una serenidad y felicidad exuberantes.

Mi experiencia en el masaje ayurvédico recibido por Fina, la profesional experimentada, como he dicho al principio ha sido maravillosa. La temperatura ambiente era la ideal, igualmente había preparado unas suaves mantitas para cubrir el cuerpo a modo de preservar una temperatura en las zonas que estaban esperando ser masajeadas. La música: cuencos tibetanos, la brisa del mar, child out; el aroma: incienso ni áspero ni exagerado; la luz: amenizado por unas velas y elementos difusores; el aceite: me comentó que había preparado ella misma uno de lavanda, por sus propiedades tranquilizantes.  Lo vertía con sumo cuidado previo haber probado la temperatura en su muñeca, como lo hacemos cuando probamos la del biberón antes de darla al bebé.  Sus manos firmes y seguras, calibrando la presión que cada zona, junto a la persona con la que estaba trabajando requerían. Recuerdo que hicimos el comentario de que el equilibrio de la presión está en que quien lo recibe lo note, pero no lo sufra.


En la parte de delante  me aplicó unos minerales, creo que eran cuarzos de distintos colores, sanadores y equilibradores de los chacras. Por la espalda, piedras naturales limadas por las olas del mar, de las que también me explicó su procedencia, ligada a una experiencia de gratitud por una de sus obras de ayuda. Tenían mucho mensaje emocional. Por supuesto las había calentado, de manera que mis lumbares lo agradecieron sobremanera. J Me indicó que podíamos hablar o estar en silencio, elegí hablar, pues la tentación de quedarme dormida era grande y quería saborear todo. Sin embargo, en los últimos minutos cuando las piedras eran las que cogían protagonismo, me dejé llevar por los sentidos y, acompañada por la luz, los aromas, la música,  surgieron una serie de visualizaciones con imágenes brillantes que querían tomar forma, pero relajé mi mente para reservar el raciocinio a posteriori.

No os voy a dejar sin la oportunidad de más información acerca de la profesionalidad y talento de Fina. Actualmente está creando su página web, sin embargo, eso no impedirá cualquier consulta, solicitud de servicio y/o información, pues os podéis comunicar con ella por Facebook (clicka aquí). En su agenda, dado que se dedica a ello por entero, podréis optar por mañanas o tardes. Ah! Su camilla es súper cómoda!!!

Para los que queráis documentaros, en un aspecto más científico, aquí os dejo un poco de lo que corre por la web, a modo de “abrir boca”.

Ayurveda significa “La ciencia de la vida”, deriva de dos palabras Sánscritas "Ayur" que significa vida y "Veda" ciencia o conocimiento.
El masaje ayurvedico funciona en distintos niveles para reducir el estrés, mejorar la función inmunológica y revitalizar el cuerpo. Primero, el masaje relaja, tonifica los músculos y estimula las glándulas de la dermis para que produzcan hormonas, entre ellas la serotonina, la cual calma la mente y las emociones. También promueve el drenaje del sistema linfático, el cual funciona como filtro para el plasma sanguíneo y desempeña un papel preponderante en la inmunidad.
Con el masaje, el aceite lubrica el ambiente interno, afloja las toxinas acumuladas y las lleva a las vías digestivas para ser eliminadas. También estimula el dathu-agni, el fuego metabólico de cada tejido, intensificando el ojas. Para decirlo en términos occidentales, el aceite de hierbas mejora la circulación de la sangre, calienta el cuerpo y le imprime a la piel suavidad natural y brillo. Al mismo tiempo, su aroma contribuye a equilibrar las emociones, relajar la mente y aumentar los efectos benéficos del contacto sanador. Los científicos contemporáneos han descubierto que otro beneficio del masaje ayurvédico es reducir la actividad de los radicales libres de oxigeno, factores determinantes del envejecimiento celular, el cáncer y la enfermedad cardiaca.



Actúa en el Marma, que son núcleos y nudos de conexión de los canales por donde fluye la energía vital o prana. ElMarma es una zona del cuerpo donde se produce una comunicación entre distintos planos anatómicos, energéticos, nerviosos, fisiológicos. Es un punto de control del organismo físico permitiendo el impulso motriz. De acuerdo con el Sushrutra Samhita los 108 marmas son áreas muy vulnerables donde se unen los músculos, las venas, los ligamentos, los huesos y las articulaciones.



Los orígenes del Ayurveda se remontan a 5000 años. El Ayurveda es mencionado en los “Vedas”, las antiguas escrituras sagradas de la India.
Los principios de muchos sistemas de curación natural conocidos hoy en día en el mundo occidental, como la homeopatía, la nutrición, la acupuntura, la reflexología y la aromaterapia entre otras, tienen sus raíces en la Ayurveda.

La Medicina Ayurvédica es reconocida formalmente por la Organización Mundial de la Salud como un sistema médico tradicional desde 2002. 

Ahora os toca a vosotros experimentarlo! Buena semana ;)

lunes, 6 de diciembre de 2010

Intención de mejora en la relación, su comunicación


Para tomar las riendas de nuestra felicidad vale la pena comunicar y no dar espacio a los malentendidos, dando rienda suelta a sentimientos y emociones nocivas a nuestro bienestar.
Muchas veces se tiene la sensación de no ser comprendido, o de vivir una vida a medias, al menos no plena. El amor es uno de los ingredientes que, con poco que le dediquemos, se muestra agradecido. Se trata de algo instantáneo. Es un boomerang que envías y te llega aumentado, pues se une a la satisfacción de tu proyección más la del otro.
Uno de los temas actuales que no deja indiferente a nadie es la alta tasa de separaciones y/o divorcios, sin tener en cuenta los matrimonios que no funcionan como ambas partes desearían.
Una forma de luchar contra esta sensación de conformismo es comunicar nuestras expectativas, renegociar y poner en claro nuestros sentimientos. No es natural que todo a nuestro alrededor cambie y pretender que nuestra relación pueda funcionar sin nuestras nuevas y adaptadas aportaciones.
Vemos que la moda retro, sigue apareciendo en varios aspectos de nuestra vida. De la misma forma, podemos aceptar como opción válida una carta a nuestra pareja. Con la mejor intención de apertura participativa.
Carta de una esposa a su marido
Me gustaría renegociar aquello que parece que en algún lugar, de un modo no escrito, he dado mi SÍ un día, en algún momento de mi vida. O quizás ha quedado “implícito” a lo largo de nuestra relación, hasta ahora.
Me gustaría seguir a tu lado, pero no por encima ni por debajo, sino JUNTO a ti. No deseo seguir mirándote bajo tus miedos en forma de limitaciones hacia el ser maravilloso que eres y escondes, que muchas veces te esfuerzas en disfrazar de ogro. Ni tampoco tener que desviar mi mirada porque no me los halles a mí.
Me gustaría que todo cuanto somos y pensemos no sea juzgado ni analizado desde nuestra parte destructiva, sino observado desde la constructiva: desde el apoyo y cariño mutuos, enriqueciéndonos. Desde esa alianza que debiera estar presente cada día en nuestros pensamientos de que seguimos eligiendo el estar el uno al lado del otro como lo más agradable y acertado.
He aprendido que la suma de dos puede ser un resultado diferente, me refiero a complementarnos, no a competir. Sumar fuerzas y no anularlas. Aquello que no nos agrade irá cayendo en desuso hasta desaparecer. ¿Sabes? Cuando competimos, ambos somos muy buenos echando el pulso, pero el resultado jamás se dirige al amor, más bien al distanciamiento y el vacío. Ya he aprendido que el enfrentarse no está dentro de mis elecciones.
Recuerdo, en mi infancia, que se estilaba soñar con lo que sería de cada uno de nosotros en una etapa adulta, tanto relacional, como profesionalmente. Entre los amigos solíamos ajustar nuestros deseos e ir añadiendo, ampliando, o variando, a medida que alguien aportaba algo nuevo que nos convencía y animaba. La pregunta solía ser ¿y tú qué serás de mayor? ¿Te casarás? ¿Tendrás hijos?¿Cómo será tu casa? ¿Dónde vivirás?...todo eran preguntas un tanto abstractas, pues el modelo que conocíamos en nuestras familias, muchas veces distaba de los cuentos de hadas. Por lo tanto, lo divertido era subir un poco el nivel de lo que se manejaba en nuestro entorno, sin embargo con los mismos conceptos y actitudes que veíamos!
En estos momentos de mi vida, entiendo que, por fin tengo más claros, (desde la experiencia de aquello con lo que me siento bien y me agrada, frente a lo que no estoy dispuesta a sufrir por más tiempo) aquellos puntos en los que asentar los pilares de mi relación contigo. Tantos terremotos, han movido sus raíces y ya no es un lugar tan seguro.
Me encanta recibir un latigazo de alegría en el corazón cuando te veo por las mañanas, o si ya te has ido, cuando me llamas, o recibirme con un tono de satisfacción cuando yo te llamo.
Me ilusiona poder compartir contigo mis aventuras y descubrimientos diarios, también los comentarios de temas menos circunstanciales, para recibir tu parecer y ampliar la experiencia.
Me colma percibir en ti una mirada de cariño e ilusión por estar juntos, unida a una sonrisa de confort, complicidad y reciprocidad.
Me gustaría que fuese más a menudo el ser capaces de innovar estados de ánimo en el otro, cuando éstos no reflejan nuestro estado de productividad más sereno y eficaz, con notas de humor y desenfado. A veces, un abrazo lo cumple.
Me calmaría el poder compartir esos proyectos en la confianza de que tu visión va a ampliar la mía, ni a mermar ni a criticar, sino siendo una observación constructiva.
Quisiera que manejásemos nuestro encanto personal como amigos que se eligen y enaltecen el uno al otro. Iniciar proyectos e ilusiones bajo el respeto a los valores de cada uno, sin pretender ser más importantes los del uno que los del otro. Tener en ti el sosiego de un hombro acomodador de esos momentos en que el alma parece haberse encogido, y no recibir más garrotazos de los que uno ya siente. De la misma manera que no fuese tan difícil desde ti que me solicitases ese hombro.
Sentir la libertad y dar libertad,… Ser, no pertenecer. Manejar el hablar de ti o de mí en términos de respeto y pasión por la naturaleza del otro. Ser fácil el hablar contigo, y no un obstáculo lleno de angustia y postergación.
En conclusión, me gustaría saber tu opinión, junto a tu aportación de aquello en lo que no haya tenido la astucia de poder ver y que sea bueno para nuestro nuevo comienzo como pareja. Y, ¿sabes? Renovar y limpiar nuestra mirada con lágrimas de felicidad ¿quieres?

Un abrazo! Hasta pronto!

miércoles, 30 de junio de 2010

La belleza del alma, desde el cuerpo de una mujer

Desnudar a una mujer

View more presentations from Mª Carmen Navarro.
Hace ya tiempo que me llegó vía e-mail esta presentación que deseo compartir contigo. Está llena de belleza tanto en las palabras como en las imágenes, el resultado es una bonita forma de comunicar, pues el mensaje invita a ello.
Un abrazo. Hasta pronto

miércoles, 21 de abril de 2010

La Sabiduría

Os dejo unas bonitas frases de Alex Rovira (escritor, conferenciante internacional y consultor español. Es licenciado en Ciencias Empresariales y MBA por Esade).
Que las disfrutéis.
Hasta pronto!

La sabiduría...

...no proviene del exterior.
Nace de la naturaleza íntima.
Minero de uno mismo o buzo, da igual. Lo importante es mirar hacia adentro.
Cuanto más hondo, más alto.
Cuanta más oscuridad, más luz.
Cuanto más hondo es el abismo, más alta es la visión.
A la alegría sin objeto se llega desde un viaje que nace, a menudo, desde el miedo sin objeto.
Los libros, ayudan.
Pero es en la propia alma donde está todo escrito.
Sólo se requiere paciencia y perseverancia para leer.
Coraje.
Y vencer a unos cuantos dragones.
O mejor que vencerlos, convencerlos: vencer con...
El Dragón no está afuera, está adentro.
A menudo el primero es el de la duda.
Luego viene el del miedo.
Le sigue el de la rabia.
El cuarto, acostumbra a ser el de la culpa.
Finalmente, nos encontramos frente a un dragón pacífico: el de la verdad.
No hay vuelta atrás.
Entonces, todo tiene Sentido.

Alex Rovira

martes, 6 de abril de 2010

La importancia de una buena comunicación en pareja, ¿por qué no por escrito?

Para tomar las riendas de nuestra felicidad vale la pena comunicar y no dar espacio a los malentendidos, dando rienda suelta a sentimientos y emociones nocivas a nuestro bienestar.

Muchas veces se tiene la sensación de no ser comprendido, o de vivir una vida a medias, al menos no plena. El amor es uno de los ingredientes que, con poco que le dediquemos, se muestra agradecido. Se trata de algo instantáneo. Es un boomerang que envías y te llega aumentado, pues...

domingo, 7 de febrero de 2010

La belleza que puede traer la paciencia





Para esos momentos de bajón, en los que parece que no tenemos lo que "necesitamos", mejor dicho, lo que creemos que necesitamos!!!, hay un punto en el que nos rendimos, o bien desde la forma externa de "ya no puedo más" o bien desde el golpe en la mesa del "basta ya". Ambas maneras nos trasladan a utilizar los recursos que llevamos dentro todavía con el envoltorio, como cuando tienes un regalo que no has llegado a utilizar. Se trata de utilizar tu creatividad, de no utilizar los mismos recursos tuyos de siempre, aquellos que se ponen por delante en tu comportamiento y actitud habituales: lo automatizado. Tendemos a la rigidez, a pesar de agradarnos lo fluctuante y elástico, no lo adoptamos a nuestra reacción diaria, hacemos y utilizamos lo mismo...quizás por comodidad, quizás por miedo. Sin embargo, sí que utilizamos quejas y criterios peyorativos o no, pero diferentes a como hubiera estado más acertado y agradable para nosotros. Siempre parece más fácil que lo demás y los demás cambien para que nosotros estemos mejor. Parece el resultado idóneo, como si cuando eso sucediese estuviéramos en paz. Si te crees esto, te invito a que recuerdes la de veces que sí que ha sucedido: cualquier situación en la que ocurriese lo que deseabas, sin embargo, a continuación algo o alguien volvía a suceder o a actuar de modo diferente al que te hubiera apetecido y se rompe el encanto.
Lo suyo sería adaptarte a "lo que hay" o bien "crear lo que quieres", te pongo un ejemplo: Es la hora de comer y te ponen delante un plato de arroz blanco y te baja la sonrisa, como que eso no entra en tus cálculos de 1er plato guay, por lo que te haces el comentario fantástico del día (vaya rollo de comida,...será que no hay otras cosas más apetitosas o ricas para ofrecer...), ya te estás cubriendo de gloria con el agradecimiento cariñoso y motivador!, te lo comes y continúas con el siguiente plato, o quizás pasas de éste, o te lo comes sin más.....este sería el modo de "lo que hay". Otra opción sería coger un aliño divertido, como trocear el segundo plato para adornar y acompañar al arroz, o añadir condimentos varios, o una latita de atún, o queso rallado....., por lo que acabas de intervenir con tu creatividad en transformar ese momento del día en resolutivo con ganancias "sí o sí": no muestras desprecio, inventas otra forma de comerlo (justamente de tu agrado) que puede agradar a otros y que les sorprenda gratamente, y el premio final: te encantaaaaaa.
Sin embargo quejarse, ya puedes entender que se trata de un "escaqueo" de realizar lo que debes para no fijarte tan solo en la negatividad del resultado, pues detrás de toda acción es justo ver un esfuerzo, es decir, tener la honestidad de buscar más razones del porqué no te agrada o no estás de acuerdo, que las de cruzarte de brazos y fruncir el ceño. Suele ser tan cotidiana la crítica que se está convirtiendo en el deporte nacional: todo el mundo la practicamos y nos quedamos tan anchos, pues sabemos que el que lo escuche va a participar del juego, sin embargo, puede que ponga más goles o más aciertos cuando éste sea capaz de opinar y ejercer más opciones que la de nuestro "machaque".
Cito una frase del vídeo  "...Pero yo soy diferente,...Sí tú tienes una ventaja..., entre más grande la prueba más glorioso es el triunfo..." Realmente, cuando dejamos de buscar el parecernos a alguien (actuar dentro de las normas aprendidas y patrones recibidos: imitando) y comenzamos a actuar desde lo que realmente queremos, nace una nueva y agradable personalidad, es el punto en el que comenzamos a fijarnos en nuestro interior y lo unimos a lo que queremos transmitir de nosotros mismos. El resultado es una felicidad sin límites, una motivación que tan sólo se desvanece cuando nos olvidamos de que somos YO y que, por tanto, no hay nada bien ni nada mal, lo que hay es la multitud de opciones a las que cada momento de cada día podemos elegir desde nuestra forma de explicarnos los hechos. Siempre, ante cualquier situación solemos reaccionar en versión de lo entrenado (lo de siempre) junto a nuestro estado de ánimo. Cuando nos sentimos muy bien, esos días en los que nos aceptamos y estamos abiertos a lo que suceda, las situaciones que vivimos las traducimos a bienestar, entramos en una predisposición a que lo que traduzcamos tenga multitud de interpretaciones y elegimos la que mejor nos hace sentir...llega un punto en que esto sale directamente, de manera que creamos nuestra propia verdad, nuestra propia versión del qué y el porqué, sin dar más vueltas.
Muy bonito el regalo que ofrece el encargado del circo al nuevo compañero cuando le ofrece una visión (de las miles que hay) tan acertada hacia su transformación de capullo a mariposa. Emocionante, preparado para crecer, vivir, disfrutar, volarrrrrrrrrrrrrr.
Un abrazo enorme, Maria. Muchas gracias por tu aporte con estos vídeos. Pongo mi granito en compartirlos con quienes lo reciban desde una u otra perspectiva.
Hasta pronto!!!

sábado, 12 de diciembre de 2009

El amor cura


Te obsequio con el eco de esta preciosa rosa amarilla.
"Científicamente probado": El amor cura. Las endorfinas se segregan de un modo increíblemente rápido y con un efecto reparador y sanador casi inmediato, con efecto a largo plazo.
Contar nuestras historias las hace reales, transmitirlas y compartirlas nos hace oírnos, y con eso, darnos cuenta conscientemente de lo que hemos pasado, vivido y sentido.
Si te parece tan lejano o ajeno, te propongo que recuerdes la grata sensación y poder que confiere el estar enamorado/a. Pero no te preocupes, sirve cualquier amor, pues hablamos de AMOR. No intentes echar un pulso con una madre, que lo pierdes si estás vacilando sobre su hijo. No hay fuerza comparable a la del amor. ¿Te has parado a pensar que no tiene fronteras?, ni siquiera necesita de la presencia, puedes querer desde el alma, por lo tanto, no necesitas tan siquiera la forma física. Los límites los marcas tú, pues el amor no los tiene.
El amor regenera tal gota de agua que resbala por una roca: la atraviesa, erosiona...parece insignificante, sin embargo deja huella.
Es el infalible creador de la felicidad, el todopoderoso ante cualquier situación. No necesita gafas, ve más allá de lo tangible. No precisa de la razón, más bien se sitúa en el corazón. Se basa en la inteligencia intuitiva, no en la lógica.