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¿Forma parte de tu sueño? |
Qué sería de esa magia que provoca la ilusión en todas
nuestras células si no nos diéramos permiso a atravesar esa barrera de la “no
seguridad”…
Hay etapas en nuestra vida en las que nos permitimos
negarnos un poquito, o muchito, de nuestros sueños postergándolos en pro de
esas prioridades que, para nosotros y en ese momento, son reales (carrera,
crear una familia, hijos, trabajar en lo que sea para nuestra independencia). Sin
embargo el prolongar esta situación, parece que forme un otoño en nuestra
vitalidad, como que ahora que todo está, más o menos, tranquilo en mi vida,
¿dónde voy yo a realizar mis sueños? Podemos ponernos todo tipo de excusas
(repito, reales para ti): edad, momento económico, una aventura sin garantías,
molestar a la familia con mi cambio, atravesar esa barrera del “equipo en
contra” (¿hombre, mujer, estás seguro de lo que dices? ¿No crees que tú mismo –
misma te estás complicando? “virgencita, virgencita,…” ¡Ahora que la situación
laboral y la emprendeduría están tan complicados!)
De repente, tal vez sin tan siquiera comentar tu sueño a tu
entorno (familia, amistades), tu propia mente ya lo rechaza, crea un diálogo
interno arrancando nuevamente esa sonrisa hacia la posibilidad aún sostenida
pero postergada durante años. “¿Cómo se me ocurre tan siquiera crear una
burbuja de posibilidad en mi pensamiento? Las cosas están como están y no voy
yo a arriesgar esta limitada confortabilidad”. Y digo limitada porque tampoco
es para “tocar campanas” ni andar sobrad@. Sencillamente subsistir, conformarme
y, por supuesto, agradecer lo que tengo.
¿Y si agradeces, ya mismo, tener la suficiente confianza en
ti y en la vida como para dar un voto de confianza a que el deseo sea posible,
un deseo concedido que sólo lo alejan tus miedos y situación?
No tenemos todas las respuestas, aunque a veces estén a
nuestro lado, pero la ceguera que provocan las emociones miedo y rabia no nos
hacen fácil la tarea de ver más allá de lo que “la mayoría” juzgaría como
riesgo innecesario. Bajamos tanto y tanto el listón, que apenas nos atrevemos a
caminar una corta distancia fuera de lo que consideramos seguro, de lo que
consideramos sensato, de lo que podemos contar a otros sin el pitorreo adulto
de la crítica.
Hazte esta pregunta: ¿pueden/deben vivir otros la vida por
mí? El riesgo siempre es tuyo, pero también el éxito y la felicidad. Te recuerdo
que eres el dueño o la dueña de tu vida, que con tu energía aportas al mundo,
que eres responsable de tus pensamientos, palabras y acciones. Flaco confort
disfrazado de prudencia cuando termines tu camino y te pidas cuentas a ti
mismo, pues quedan inválidas pedírselas a otra persona, entorno, situación o
país.
Te invito a que visualices cómo te sentirías con tu objetivo
realizado, tu sueño hecho realidad. ¿Perjudicarías a alguien o dignificarías tu
vida? ¿Crees que has venido al mundo a sufrir o a aportar tu talento y
disfrutar? Cuando atraes a tu pensamiento el “qué”, el “cómo” se abre camino,
todo fluye, estás creando. Los obstáculos son parte de la aventura, de esos
bajones que a veces nos vienen desde la duda, y del peaje de desapegarnos de
una forma antigua de pensar heredada por las normas y limitaciones de otros.
Tienes un lienzo en blanco (tu vida que la creas a cada
momento), un lápiz (tus pensamientos), colores (tu imaginación), movimiento (tu
ilusión). El lienzo admite olor, tacto, sensaciones, música y la emoción que
garantiza el éxito: alegría. ¿Dispones de todo el material? ¡Pues adelante!
Diseña, anota, haz tu listado, crea tu propio póster y, por el camino hacia tu
meta irás recreando el paisaje. Un paisaje siempre sereno, pleno y con
anécdotas. Verás que el entorno se fija en ti, te ven con paso ligero, sabiendo
tú hacia dónde vas, teniendo la confianza que, de la misma manera que ya has
conseguido aquello en lo que te has puesto en cuerpo y alma, ahora tienes todo
lo necesario para que se realice nuevamente. Tan sólo has de sostener ese
sentir, vibrarlo a diario, como si fuera tu sombra, algo que te nutre, pero no
ciega, todo lo contrario, te llena de luz y alcanzas esa claridad que te ayuda
a discernir de lo que te aleja, que te lleva con tenacidad directo a la meta. Una
meta medida y visualizada, pues después de esta viene otra, tal vez de distinta
intensidad, sin embargo esa es la aventura de la vida: hacer caso a esa
vocecilla interior que se disfraza de niño inquieto por aprender, por fin, sin
castraciones desde los miedos de otros.
En el penúltimo párrafo del artículo
de Steve Jobs, comento un cuento que te lleva a la responsabilidad de una
bonita esquela, a la medida de tus valores, una vida digna por haber estado
presente en ella, no condicionado por las indicaciones de otros. Es tu tarea
elegir, tras conocerte, qué te acerca o te aleja de tu bienestar. Sólo tú
tienes tu verdad, cada uno la suya, bajo el respeto propio y ajeno. Verás que,
hasta en el documento nacional de identidad,
como en su nombre indica, tienes identidad propia, sólo hace falta que tú
también te la otorgues!!!
Ponte en marcha o continúa con la marcha que has iniciado. Si
es necesario, la rediseñas y adaptas a lo que vayas descubriendo de ti mismo o
misma, mientras estés a tu lado será auténtica. Recuerda que la vida sí lo está
y es una muy buena compañía.
Post motivado tras la sesión de Coaching grupal: "Coaching & Drinks", desde la situación de una de las asistentes asiduas desde que se inició, con un elevado nivel de crecimiento personal. Muy agradecida por su apuesta y la del resto de compañeras y compañeros e inversión en calidad de vida. GRACIAS.
Puedes comentar tus dudas, tal vez disuelvas las de otros
que aún no se habían planteado. Gracias por tu tiempo.